No soy yo ni mucho menos una obsesa del adelgazamiento y menos aún una partidaria acérrima de las dietas, pero si se trata de estar sano y de sentirse bien con uno mismo, pues a veces reconozco que valen la pena ciertos esfuerzos.
Tengo que deciros que creo mucho más en los cambios de hábitos, que tan difíciles son, que en las dietas estrictas, a largo plazo, claro. A corto, seguramente hacer algo de dieta es necesario, porque ya se sabe: idénticos efectos, idénticos resultados.
A mi, que llevo meses intentando cambiar mi hábito de llegar tarde con escasos resultados, no creáis que me parecen fáciles los cambios que os voy a proponer. Son cambios de hábitos que hice en su día y a mi me van bien -aunque me vendría bien perder unos kilitos más-, pero cada uno con su rollo, ¿eh?
En primer lugar, debéis desayunar bien, comer normal y cenar poco y temprano. Es muy importante eso de desayunar bien. En esta comida puedes “pasarte” de calorías con pocas consecuencias en la báscula. ¡Disfruta del desayuno!
En segundo lugar, come cinco o seis veces al día. Tómate algo a media mañana, a media tarde y si has cenado temprano y ligero antes de irte a la cama. No pases hambre, no llegues tan hambriento a las comidas que para cuando te has dado cuenta ya te lo has devorado todo.
En tercer lugar, aprende qué alimentos aportan nutrientes y, aunque engorden, hay que tomarlos en menos cantidad y cuáles están fuera de tu vida si quieres adelgazar. Yo saco: refrescos con azúcar (cámbialos por zumos), alcohol del duro (mejor una cervecita que tiene vitaminas y es diurética o un vino tinto), pon sacarina en lugar de azúcar o redúcelo al mínimo, elimina caramelos, gominolas, etc
En cuarto lugar, escribe lo que comes. Haz un diario. Serás consciente de lo que “picoteas”. Aprende a saber cuántas calorías tiene esto y lo otro e irás mejorando poco a poco.
Y por último, no le digas a nadie que estás a dieta, salvo a alguien muy cercano que te motive y te apoye. El resto te dirán que para qué, que ya estás bien así…bobadas. No se lo digas.
Poco a poco, aprendiendo, sin prisa pero sin pausa.