Marruecos dice que fue en defensa propia, que los que se lanzaron contra la valla tenían la energía de la desesperación. El gobierno español, muy digno, intenta llegar a un acuerdo de repatriación.
Y mientras, por qué no nos preguntamos todos qué clase de mundo estamos construyendo cuando la gente se tira contra una valla llena de alambres a riesgo de servir de plataforma humana para los que vienen detrás. Por qué no hacemos algo para que esa gente, tan humanos como nosotros, no tengan que sentir esa desesperación y abandonar casas, familias, en fin, muchas veces dejando su propia vida.
¿Por qué su vida tiene menos valor que la nuestra?
Siempre pienso que tengo suerte de haber nacido en un país del primer mundo, con “cultura cristiana” (soy una mujer) y en este siglo. Algo debemos devolver los “privilegiados” al resto del mundo. No repatriar, ni matar en nombre de nuestra seguridad. Démosles esperanza en su riquísima tierra.



