Ultimamente leo menos y veo más pelis, cosa extraña en mi. De hecho, mi pila de libros empezados no progresa nada. Y eso que Alvaro Pombo suele gustarme (”La aparición del eterno femenino”).
Anteayer estuve viendo “Manuale de Amore”. Me la recomendaron- gracias- como una película divertida, para pasar el rato y así fue.
Narra cuatro fases de las relaciones de pareja: el enamoramiento, la temible crisis, la insoportable traición y…el abandono. Todo muy exagerado, muy “italiano”. De las cuatro historias me quedo con la última, la más tierna.
Hoy, sin embrago, ha hecho frío, ha llovido, ha hecho un día gris e invernal. En estos días, hay que asegurar.

Y qué mejor que “rever” (¿se dice así?¿como soñar en francés?) una de mis favoritas: El apartamento, de Billy Wilder. Y es que por mil veces que uno la vea siempre sorprende la frescura, la calidez, esa mezcla de transgresión y autenticidad que desprende. Jack Lemmon y Shirley MacLane están soberbios y durante media película te hacen sonreir y durante la otra media casi llorar.
Supongo que todos la habéis visto. Si no es así, hacedlo. Merece la pena tenerla para volver a ponerla, especialmente en los días grises.



