El pasado fin de semana vi las “Crónicas de Narnia”. Distraida, sin más. Con una ambientación y unos decorados impresionantes, eso sí.
Después le tocó el turno a Match Point.
Tradicionalmente Woody Allen es un director que me parece irregular. Me he reído mucho con algunas de sus primeras películas como El Dormilón o Bananas y otras me han resultado tiernas o divertidas como La rosa púrpura del Cairoo Hannah y sus hermanas, pero digamos que de las últimas no me ha quedado poso.
La película, Match Point, cuando la estaba viendo, me resultó larga y aburrida y el final excesivo, casi absurdo.
Pero me pasó algo curioso, durante varios días, después de verla, me venía a la cabeza el argumento y “me obligaba” a reflexionar sobre su mensaje. Acabé concluyendo que la película es aburrida como lo son el protagonista y su mujer, al narrar sus vidas el director ha conseguido trasladar ese aburrimiento y convertirlo en un mensaje.
Parece que ese aburrimiento sea casi una condena para el protagonista, pero no está dispuesto a cambiar su vida, renunciar a su estatus, por vivir su historia de amor.
Es la historia más común que existe: se renuncia la felicidad por ambición, por comodidad, por miedo…y uno termina viviendo en el aburrimiento para el resto de sus días…plácidamente.



