Hoy está de cumpleaños mi madre. No se dicen cuántos, pero es muy muy joven.
No sé cómo expresar lo que significas en mi vida. Además de ser una madre cariñosa, sacrificada y sensible, eres una persona excepcional que bajo una apariencia normal esconde la persona más grande que yo haya conocido jamás: buena, inteligente, coqueta y dulce.
Siempre te he visto soñar y pelear por tus sueños con energía, con entusiasmo. Me has enseñado tantas cosas…
Me siento torpe al escribir esto y me gustaría ser capaz de poner en palabras propias lo que significas para mi.
Dice Miguel Hernández:
Nunca tan parecida tu frente al primer cielo.
Todo lo abres, todo los alegras, madre, aurora.
Vienen rondando el hijo y el sol. Arcos de anhelo
te impulsan. Eres madre. Sonríe. Ríe. Llora.
Me viene a la cabeza uno de los escritos favoritos de Paco Sánchez, que decía:
Fui un bebé muy llorón y por eso se me quedó la boca grande. Lloraba, al parecer, sin que nada consiguiera acallarme, sino una cosa: la mano de mi madre. Por lo visto, sentir su mano sobre mi cara y serenarme era todo uno.(….) Sólo el calor de una mano me consolaba, una sola entre todas las manos del mundo. Luego ya siempre fue igual.
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Para mi también siempre fue igual.
Te quiero mucho.



