En estos días tendré que tomar algunas decisiones. Sé que decidiré con el corazón, sé que la cabeza no sirve, pero aún así no dejo de prepararme. Las consecuencias serán reales y habrá que afrontarlas.
Suelo recurrir a alguno de mis libros, esos que releo mil veces.
Uno de ellos me acompaña ahora: El Arte de la Guerra de Sun Tzu (Editorial Fundamentos). Seguramente ya sabréis que se trata de un pequeño manual de guerra chino de hace unos 2.500 años.
Describe las condiciones de la batalla para alcanzar la victoria, pero su sentido común es aplicable a muchas circunstancias de la vida cotidiana.
Recuerdo que hace más o menos un año, me tocó darle vueltas a:
No fuerces hasta el límite al enemigo que se encuentra en una situación apurada…Si saben que no hay otra solución se batirán hasta la muerte…Están en una situación desesperada. No puedo pisarles los talones. Si los voy empujando con moderación se irán sin volver la cabeza. Si los acoso, se volverán contra nosotros y lucharán hasta la muerte”.
Hoy estoy “repasando” los cinco defectos de un general, a saber:
- Si es temerario, puede perder la vida….Un general valiente, no dejará de comprometerse a la ligera, y si actúa así, no apreciará lo que sea ventajoso.
- Si es cobarde, será capturado….El que coloca la vida por encima de todas las cosas quedará paralizado por la indecisión.
- Si es iracundo, puede ser ridiculizado. El que se encoleriza fácilmente es irritable y testarudo; actúa impulsivamente. No considera las dificultades….Una cualidad es esencial en el general: la constancia.
- Si tiene un sentido del honor demasiado susceptible, se le puede calumniar. …El que está ansioso por defender su reputación no presta atención a otra cosa.
- Si tiene un espíritu compasivo, se le puede atormentar. ..El que posee sentimientos humanitarios y compasivos y no teme más que a las pérdidas de hombres no sabe renunciar a una ventaja temporal a cambio de un beneficio a largo plazo.



