Ayer hizo un año. Cambié de vida, hice reajustes. Asimilar tanto cambio no es fácil. Personas y cosas se han quedado por el camino.
Del pasado sólo quiero quedarme con el conocimiento, con la experiencia, y con el agradecimiento a los que han sido, son y, espero, serán, compañeros de viaje. Soy muy afortunada.
Ya es abril y hay que sonreír a la luz que estalla, brillante, a la nueva vida.
Después que te conocí,
Todas las cosas me sobran:
El Sol para tener día,
Abril para tener rosas
Quevedo
Y os dejaré también un corto poema de abril de uno de mis cuentistas favoritos, Rabindranath Tagore:
No puedo ofrecerte una sola flor
de todo el tesoro de la primavera,
ni una sola luz de estas nubes de oro.
Pero abre tus puertas y mira; y coge,
entre la flor de tu jardín,
el recuerdo oloroso de las flores
que hace cien años murieron.¡Y ojalá puedas sentir en la alegría de tu corazón
la alegría viva que esta mañana de abril te mando,
a través de cien años, cantando dichosa!



