He generado mi versión en PDF del diario 24 horas de El País – también por la curiosidad de ver cómo es este nuevo “gratuito”- y me ha saltado la noticia de que el café “no aumenta el riesgo de sufrir enfermedades coronarias”.
El café, si lo miran bien, seguro que baja la probabilidad. Al fin y al cabo, ¿hay algo que asociemos más con gratos y relajantes momentos que una olorosa y humeante taza de café en la mano?. Charlando apoyados en el poyete de la cocina en el “re- desayuno” del domingo o jugando al ajedrez en un café en una tarde lluviosa de invierno.
No lo sé, pero seguro que genera endorfinas, o colabora. Por eso, los cafeinómanos – según explica el estudio- hacen menos ejercicio (¿?): las endorfinas se generan con el olor y el sabor del café.
¿Cómo es vuestro café favorito? El mío de tueste natural, solo y sin azúcar.
¿Cuándo? Recién levantada después de una de mis noches de maldormir, en las dos circunstancias que ya he descrito, en una merienda de domingo de invierno metidos debajo de la mantita,… Después de una caminata bajo la lluvia nada mejor que una ducha calentita y una taza de café.
Actualización: Lo de la mantita me recordó una de esas magníficas imágenes que nos selecciona Fotomiradas.



