Esta semana tocó Crash y X-Men II.
No dejo de reconocer el valor del mensaje de Crash, el que los personajes no sean tan planos como resultan habitualmente, dejando ver con claridad que una misma persona es capaz de lo mejor y de lo peor. Esta certidumbre me ha ayudado a entender muchas cosas, también de mi misma.
Pero la verdad es que leía a la vez que estaba viendo la película. Creo que no logró engancharme.
Otra cosa es X-Men II. Me encantan estas películas de aventuras en las que los buenos hacen cosas dificilísimas a un ritmo trepidante y los malos siempre meten la pata por exceso de confianza.
Las aventuras me chiflan, sean de Tormenta y Xavier o de Indiana Jones. Puede que sea porque cuando era muy pequeña -unos seis años- iba al cine con mi mejor amigo y nos tragábamos varias veces todas las pelis de aventuras y vaqueros.
Sé que por mi aparente perfil -tanta poesía y tal- podríais pensar que lo mío son las pelis románticas, pues no exactamente. Me preguntaban ayer por mis favoritas y me cuesta decidir. Desde luego están El Apartamento de Wilder, el Gatopardo de Visconti (lenta y decadente), El Dormilón de Woody Allen, Blade Runner de R.Scott, etc… Pero si tengo que poner tres…no sé, ¿la trilogía de Indiana Jones?.
Estoy exagerando un poco….o no.



