¿Quién no lo ha sufrido alguna vez? ¿quién no lo ha hecho o ha tenido la tentación de hacerlo?
Dicen los psicólogos que el chantaje emocional se debe a un problema en la capacidad de amar, a que el individuo se centra más en el yo que en el tú. Si lo utilizas habitualmente, claro.
Distingue Susan Forward en su libro Chantaje Emocional, cuatro tipos de chantajistas. Seguro que podréis reconocerlos y hasta poner ejemplos:
El castigador de los demás, el que dice “ya no te quiero” como si fuese una sentencia. Tuve un amigo así: dejaba de quererte si ibas a la playa con alguien, si no le llamabas de primero, si le decías algo mínimamente crítico. Un calvario para mi mejor amiga y para mi, hasta que dejamos de hacerle caso y…se fue a chantajear a otros. Esta modalidad seguramente la he utilizado algunas veces.
El castigador de sí mismo, que dice que se hará daño si no le haces caso. Ese fue un ex novio. Buff, utilizaba todo el repertorio de amenazas para mantenerte preocupada, hasta que un día te das cuenta de que no pasará nada si no le haces caso. Así supongo que fue. Esta manera no es la mía, desde luego.
La víctima, aquel que calla hasta que te dés cuenta de lo que sufre por lo mal que le has tratado. No soporto las adivinanzas, que la gente no se exprese con normalidad. Es el tipo de chantaje del que más fácil me resulta pasar, pero no siempre fue así. Es un aprendizaje reciente. Por mi parte, si pudiera callarme un rato, probaría.
El provocador, que promete cariño si se hace lo que él quiere. Hummm, un manipulador… esto es más sutil. Conozco a muchos que tienen un aire…Sin duda, soy de estos: chantajista con visualización positiva.



