Estés donde estés, subido a un monte o en la pampa, o en Buenos Aires delante de un ordenador… ¡¡¡Felicidades!!!!
Todos te deseamos lo mejor del mundo, que lo celebres muy bien, que sigas disfrutando tanto de tu vida ahí, que nos sigas contando y haciendo partícipes de tus aventuras.
Y como dedicatoria, como estoy segura de que te gustará Lear, con sus humor y su sátira -un amigo que edita poesía me regaló una edición bilingüe inglés-gallego, te regalaré uno cuando te vea, es una delicia- he elegido un trocito de Los amores del Yongui-Bongui-Bó:
Andando por el bosque una vez,
donde las primeras calabazas verás mecer,
a un montoncillo de piedras
llegó el Yongui-Bongui-Bó, de veras.
Allí oyó a una Dama que hablaba,
algo a unas blancas gallinas les comentaba.“¡Pero si es la señora Peteneras,
sobre un montoncillo de piedras,
se sienta la señora Peteneras!”
Dijo el Yongui-Bongui-Bó,
dijo el Yongui-Bongui-Bó.
Deliciosamente absurdo sigue este poema. El demuestra su afición a las gallinas y ella le regala tres para compensarle de que está casada y no le puede corresponder. El se va en una tortuga, el Yongui-Bongui-Bó.
Me encanta, espero que a ti también.
Lo dicho, te queremos. Besos.



