Leo en elmundo.es que en un curso de ascenso a sargento se proyectaron las imágenes de un vídeo pornográfico y otras similares desde el ordenador desde el que se debía impartir el curso. Hasta aquí, una bobada, que puede herir alguna sensibilidad -y divertir a otros- pero sin más.
Lo que me parece pasarse es que lo justifiquen con un virus -parecen pediatras- y se queden tan frescos.
Cualquiera de los que navegamos habitualmente por internet sabemos lo fácil, incluso lo inevitable que es, encontrar sexo explícito en la red. No hacen falta virus. Es lo normal.
Que quede claro que respeto las opciones personales de cada uno, pero que me gustaría que se respetasen también las mías y que eso incluyese evitar esa invasión permanente de sexo, que resulta aún más incómoda si hay niños y sustituirla por la opción que cada uno elija.



