Calendario

Noviembre 2006
L M X J V S D
« Oct   Dic »
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930  

Blogocampaña

Campaña contra la pornografía infantil

Creative Commons

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Intuición

DamasioSiempre he tenido un don, por lo menos desde que recuerdo: sé cuando un momento o una persona son especiales, cruciales en mi vida. Aún así, en general no lo he aprovechado. Mi cerebro ha intentado borrar con datos “objetivos” el sensato funcionamiento de mi intuición (Damasio y su Error de Descartes son los culpables).

Si me pongo a recordar, creo que nunca mi corazón se ha equivocado al reconocer a las personas importantes de mi vida. Él no ha dudado ni un instante después del primer encuentro personal, cara a cara.

Hay, claro, personas de mi familia que siempre han estado ahí, sin escogerlas, pero eso no cuenta para esta historia.

Recuerdo el día que conocí a C. Me pareció alocada y divertida. En un sólo día transgredí un millón de normas no escritas. Yo era una pequeña puritana tímida y modosita. ¿Ella? Vivía, intensamente.

No recuerdo el primer día que vi a T., éramos demasiado pequeñas -un año, quizá- pero sí recuerdo el curso en que nos hicimos amigas. Teníamos nueve años y yo quería sentarme en la última fila para poder estar cerca de aquella niña tan dulce a la que, sin embargo, siempre castigaban con la mesa fuera de clase, a mirar y escuchar desde la ventana abierta al pasillo. Quería ser su mejor amiga, y lo sabía.

Podría poner millones de ejemplos a pesar de que durante años he usado más mi parte más cerebral que la intuitiva. Me vais a perdornar esta vanidad, pero siempre sorprende esa capacidad. Aquellos que de verdad me gustan no entienden bien el motivo. Como suele gustarme la gente interiormente humilde, se miran a sí mismos y se preguntan ¿por qué le gusto tanto?

Podría decir el porqué, casi todos tienen muchas cosas maravillosas en común pero hay una que no falla: son auténticos, se parecen a sí mismos. Ni mejores ni peores, ni más guapos ni más listos, pero profundamente personales y vivos.

Recuerdo cuando te conocí- a ti, sí, a ti que me estás leyendo-, y lo supe, supe que eras de esos. En ese mismo momento lo adiviné y deseé con fuerza ser amiga tuya. Pase lo que pase, mi intuición nunca me engaña.

(Por favor, perdonadme esta petulancia. Es que creo que la intuición esta infravalorada frente a la razón y me he convertido en un “cruzado” contra la injusticia.