Tamagochi
Hoy he estado jugando con un tamagochi -de hecho lo tengo ahora mismo durmiendo a mi izquierda- y me he enterado de cómo funcionan y viene siendo una versión “ligeramente” acelerada de nuestra propia vida:
Nacen, y no se puede elegir si será chico o chica. Les puedes bautizar con un nombre de cinco letras. Si les tratas bien, crecen y van a la guardería. Allí ya se pueden casar, pero sólo con alguien del sexo contrario. A los seis años trabajan. Lo que más les gusta es jugar y comer. Necesitan que los lleves al lavabo y les limpies. ¡Ah!Y lo más importante, está bien que se relacionen pero una vez que se casan hay que relacionarse menos porque sino se acaban divorciando, y basta con que uno de los dos quiera tomar la decisión.
Lo dicho, si tuvieran sentido crítico, como cualquiera de nosotros.




