Tenía hoy uno de esos días en los que habría podido escribir de muchos temas, que se alborotan en mi cabeza alineándose para salir. Pero no, es sábado, y la paz de la mañana en calma después de la tormenta de anoche me recuerda que toca poesía.
Además, alguien ha tenido la delicadeza esta semana -muchas gracias- de recordarme a uno de los Grandes: Álvaro Mutis.
Fijaos sino en estos dos versos:
Cuando de repente en mitad de la vida llega una palabra jamás antes pronunciada,
una densa marea nos recoge en sus brazos y comienza el largo viaje entre la magia recién iniciada,
O en este poema de Batallas Hubo:
Casi al amanecer, el mar morado,
llanto de las adormideras, roca viva,
pasto a las luces del alba,
triste sábana que recoge entre asombros
la mugre del mundo.
Casi al amanecer, en playas de pizarra
y agudos caracoles y cortantes corolas,
batallas hubo, grandes guerras mudas
dejaron sus huellas.
Se trataba, por fin,
del amor y sus hirientes hojas,
nada nuevo.
Batallas hubo a orillas del mar
que rebota ciego y desordenado,
como un reptil preso en los cristales del alba.
Cenizas del amor en los altares del mundo,
nada nuevo.
Ahora que tengo ADSL -aunque hoy no va bien por la tormenta de ayer- volveré a actualizar el Catálogo.



