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El viernes pasado en el concierto de “Horus” -unos amigos de unos amigos- tocaron dos veces Brown Sugar.
Este tema, tocado por los Rolling Stones, me trae muchos recuerdos de cuando era pequeña. Teníamos en casa bastantes discos – de vinilo que dicen ahora- pequeños, que yo creo que MJ se había traído de Londres, no sé si los había comprado al peso o qué. Estaban sin funda muchos de ellos y había música de todo tipo. Algún tema no sé si habrá vuelto a sonar. Cuando llegaron a casa para mi eran todos “música en inglés desconocida” pero fui poniendo uno a uno para separar los que me gustaban de los que no.
Brown Sugar se convirtió en mi favorito sin conocer de nada a los Rolling Stones y sin entender la letra, por supuesto. Me encantaba aquella música y ese atrevido logotipo con una boca echando la lengua.
Así que bailé Brown Sugar con ganas. Hablando con los amigos de sus favoritos y sus conciertos, fuimos repasando grupos y grupos.
Para M. su grupo “más” favorito, es U2 y como a mi también me gusta, escojo With or Without You y así este viernes son dos por una.
Os deseo un buen fin de semana.
Nos están inundando de propuestas de vacaciones de última hora, de soluciones express para aquellos que aún no han contratado su viaje.
Probablemente no seré uno de los que contraten uno de estos.
En parte, porque soy una de esas privilegiadas que pueden viajar durante bastantes meses del año, lo que te ahorra las horribles aglomeraciones y los altos precios de estas fechas.
En parte, porque vienen los amigos y me gusta verles. Además la Semana Santa de aquí está declarada no sé cuantas cosas.
En parte porque estas vacaciones he decidido dedicarlas a la reflexión, la tranquilidad y la lectura y para eso mi casa es un buen sitio.
Y el motivo más importante: he cambiado mi forma de viajar. Si viajo por trabajo, me sirve casi cualquier cosa pero si me voy de vacaciones quiero tiempo para estar, para conocer, para formar parte de mi destino. No me sirve llegar, hacer tres visitas a Museos con foto y volver corriendo.
Este año me han dado mucha envidia -sana- MJ y Juan que, cada uno por su lado, han pasado bastante tiempo en Argentina, en Buenos Aires. la foto me la dejó Juan hace ya unos meses. Gracias.
Así que los que sí viajéis y os apetezca visitar Galicia, aquí me tendréis.
Que quede claro que no suelo estar muy de acuerdo con las “medidas impositivas de igualdad” – de hecho lo de las mujeres en los Consejos parece un poco…dictatorial?- pero lo de las dos semanas del permiso de paternidad me ha encantado, aunque tengo una dudita que os cuento.
En primer lugar, casi todos los amigos que han tenido niños recientemente se han guardado al menos la mitad de sus vacaciones – unas dos semanas- para ayudar en casa y para disfrutar de su bebé recién nacido. Sí, habéis oído bien: disfrutar. Y es que los hombres además de obligaciones pueden tener derechos y reivindico este para ellos.
Además, desde el punto de vista de la dirección de recursos humanos, es probablemente una de las medidas que más rebajen la disculpa- discriminación a las mujeres por ser madres. Discriminación que, según los datos de los que dispuse durante años sobre más de mil trabajadores, no tiene fundamento: el absentismo laboral es más bajo en las mujeres. Quizá porque sabemos que no nos queda otra.
Me preocupa, y ahí va la duda, si no estamos creando cada vez más dos mundos diferentes: el de los funcionarios y los trabajadores de las grandes empresas, donde estos derechos en general se aplican, y el de los autónomos y los trabajadores de las pequeñas empresas que no se pueden permitir esto.
Ya sé que la solución no es recortar hacia abajo, pero quizá habría que pensar más en conseguir derechos universales y dedicar algo de presupuesto a premiar a las pymes que hagan el esfuerzo. No sé, se admiten sugerencias.
Limón y sal
Julieta Venegas, hoy cantas mi canción del viernes.
Siento que vuelvo a empezar.
Este blog está pidiendo un rediseño, especialmente de contenidos, ¿no creéis?.
¿Sugerencias?
A veces la vida parece que estuviera “parada”, que pasan los años, se suceden los días sin que nada especial ocurra. A veces esto es muy bueno (aunque suela parecer hasta aburrido), a veces no tanto.
En ocasiones, repentinamente, todo se pone a dar vueltas y te envuelve la vorágine de problemas -crisis- cambios- decisiones. En estos casos, buena compañía, tranquilidad, optimismo y la tenacidad en la lucha, permiten no caer en esa espiral descendente, planear y coger esa racha buena de aire que te pone otra vez en ruta de navegación, a veces hasta a más altura (¿quién dijo miedo a los cambios?).
Es para estar contenta, o contento, tener la disposición personal para no dejarse ir y esa gente querida a la que asirse.
Si tú, que me lees, me necesitas, estoy aquí. Si tú, que me lees, has estado a mi lado ayudándome a seguir el rumbo, gracias, muchísimas gracias.
Por cierto, estoy contenta, muy contenta. Y como dice Antonio Machado:
Virtud es la alegría que alivia el corazón
más grave y desarruga el ceño de Catón.
El bueno es el que guarda, cual venta del camino,
para el sediento el agua, para el borracho el vino.
Parece que hoy es el Día de la Igualdad, en este caso, laboral y entre hombres y mujeres.
Hoy abre La Voz de Galicia con un titular “Galicia aprueba la primera ley española de igualdad laboral de hombres y mujeres” y la noticia me hace sentirme muy British. Porque hay que ver lo que se está montando con eso de que a los funcionarios británicos les paguen menos para pagar más a las funcionarias. ¿puede alguien imaginarse el ambiente en una oficina cualquiera?. Y es que es hasta un 40% y eso parece mucho ¿no?. Claro que sostener o prolongar la injusticia no tiene sentido.
No sé, ¿qué pensáis?: ¿se volverán contra nosotras todas esas medidas de apoyo como dicen algunos agoreros? ¿ya iba siendo hora como dicen otros? ¿no nos hace falta esa ayuda, que proclaman otras?
Hoy he estado jugando con un tamagochi -de hecho lo tengo ahora mismo durmiendo a mi izquierda- y me he enterado de cómo funcionan y viene siendo una versión “ligeramente” acelerada de nuestra propia vida:
Nacen, y no se puede elegir si será chico o chica. Les puedes bautizar con un nombre de cinco letras. Si les tratas bien, crecen y van a la guardería. Allí ya se pueden casar, pero sólo con alguien del sexo contrario. A los seis años trabajan. Lo que más les gusta es jugar y comer. Necesitan que los lleves al lavabo y les limpies. ¡Ah!Y lo más importante, está bien que se relacionen pero una vez que se casan hay que relacionarse menos porque sino se acaban divorciando, y basta con que uno de los dos quiera tomar la decisión.
Lo dicho, si tuvieran sentido crítico, como cualquiera de nosotros.
Necesitamos que llegue ya. Este invierno se nos está ya haciendo largo. Y eso que aquí no ha hecho frío, pero el panorama es cada día igual: lluvia y viento.
Necesitamos el sol, la alegría de la luz, el placer del calor en la nuca, los atardeceres largos….
Conjurémonos para que mañana, pase lo que pase, sea primavera.
Y vamos a despedir el invierno con un poeta de Catálogo, César Simón y su Suburbio:
El alma es una pared
de invierno.
Los vagos pensamientos, sombras
de ropa, que zarandea el viento.
Un consumirse frío, el sol
adentro.
De Erosión
Febrero se me ha pasado tan rápido que mis 12 meses 12 causas se acumulan en marzo. En fin.
Estos días, a raíz de uno de esos proyectos de páginas web de “contactos” ha saltado en nuestras conversaciones el tema de la prostitución. Hemos debatido con pasión y, en algún caso, con inteligencia y datos pero…no creo que hayamos llegado a ninguna conclusión.
Por una parte, en mi esfera personal, la prostitución me parece algo “no-deseable” y aunque es profesión común y antigua me cuesta considerarla “normal”. Pero no soy tan cínica como para no pensar también que si siempre la hubiera conocido como una profesión regulada, con sus normas y lugares para ejercerla, como otra actividad cualquiera, quizá la cosa no me parecería tan terrible (y sería bastante mejor para las prostitutas). De hecho pienso que mucha gente hace cosas peores por dinero o por poder.
Siempre y cuando sea elegida como profesión y no forzada. Y ahí está la cuestión, es difícil separar hoy en día la trata de blancas de la prostitución más sórdida y es absolutamente impermisible que bajo nuestras miradas y las de los agentes públicos queden impunes aquellos que obligan a personas -a veces niñas- secuestradas de sus países a prostituirse en contra de su voluntad. Que alguien los perdone, yo no sé si podría.
Y por eso acabo pensando que si lo de la prostitución no forzada estuviese claro, quizá se podría acabar con más facilidad con esa parte terrible.
Hay una segunda cosa que me parece fatal, aunque no sea tan grave como la primera: las “monjas falsas”, es decir, aquellos que armados de puritanismo hablan en contra de las prostitutas pero después se van a “celebrar” sus éxitos a un prostíbulo, aquellos a los que se les llena la boca de ética y comercian con las miserias de otros.
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