Gracias a Verme -los habituales le conocéis bien y seguro que lamentais que haya dejado de escribir en Sombras de Encelado- me llega esta anécdota publicada en Formarse.
Leedla, por favor.
Supongo que la “moraleja” esencial es esa, que le enseñaron a pensar, lo que probablemente tiene un enorme valor. Pero para mi también representa un poco lo “poliédrica” que es la realidad, las diferentes visiones que, sin mentir, podemos tener cada uno, las distintas maneras de explicar o de acometer un mismo hecho.
En resumen, parece recomendable no pensar en plano y en lineal y tener criterio propio, por mucho que a otros pueda parecerles absurdo.



