Un joven amigo, escritor, poeta y dramaturgo, Darío Fernández, nos “regala” este sugestivo poema para que nos deleitemos con él. A mi al menos las imágenes se me muestran nítidas. Espero que también a vosotros os guste y le animéis a seguir escribiendo.
Nada especial
1
Al gesticular de una rubia al fondo de la calle, las formas exageradas de
una sabana y las manos temblando de un miedo como echo con insectos, llamó
una ajustada voz fantasma sin presencia y clareó un día cualquiera que
antes
estaba oscurecido.
2
Vestía pantalones que se le apretaban contra los muslos, enseñando con
parsimonia la raíz de su sexo y los volúmenes que imprimían el respeto de
una madurez ajena, de una que otra indiferencia, la mujer se movía
asadamente, de fútiles calores que funcionaban a golpes escupidos por la
tierra, e incluso si tropezase, si hubiera la posibilidad de tropezarse,
sería bella.
3
Miró un momento hacia el cielo, nubes y azules claros se mezclaban en un
abrazo, y lo encendió, absorto en sus pensamientos, el suave “clic” del
mechero sin gas sorprendió durante un segundo al silencio reinante de la
calle, la rubia parecía que ya no estaba, aspiró el humo, hubo una pausa
mientras seguía girando el mundo, ese muchacho sin años y su colilla
encontrada y también la rubia que gesticulaba, habían desaparecido,
engullidos por el murmullo del tiempo.
PD.- Estrena una obra de teatro en el Centro Cultural Torrente Ballester de Ferrol el 14 de mayo. No sé aún la hora, pero la sabré, yo no me lo pierdo. Actúa Carmen Blanco. Ya os daré detalles.



