Luis Huete en Construye tu sueño -un libro con bastantes “recetas” pero que condensa buenas reflexiones filosóficas- se pregunta cómo mejorar las relaciones más importantes de la vida de cada uno.
Da diez disciplinas de esas que deben convertirse después en rutinas, en hábitos, hasta incorporarlas a las vidas de cada uno de nosotros.
Todas ellas son sensatas y hasta diría que hermosas, y, desde luego, necesarias, pero hay algunas que, quizá por suponer un reto mayor para mi, me llaman más la atención, por ejemplo:
La disciplina de abrir el corazón y hablar con el corazón en la mano.
La disciplina de ser agradecido con la vida, con los demás, con las cosas pequeñas que se reciben. Es también la disciplina de ser generoso poniendo al servicio de otros las capacidades y los recursos personales que se han desarrollado.
Y mi favorita de las diez:
La disciplina de la libertad interior. Es la inteligencia de saber perdonar y olvidar para que no queden dentro cosas que nos dificulten empezar de nuevo y con más ímpetu. Es quitarse de encima la información con alta carga negativa que pueda crear una resistencia fuerte hacia otras personas.
Ahí es nada…. Buenas noches.



