Me he buscado una forma “original” de examinar a mis alumnos: ayudarles. Así que estoy parte de esta semana cambiando la hora de comer por tutelarles.
Tienen que hacer un proyecto, que en muchos casos consiguen que se lleve adelante, pero mi parte, la de Gestión, no les gusta demasiado. Ni con supergén consigo que fijen en su cerebro cómo se calculan algunos costes básicos. Así que me siento con ellos y reviso hasta dónde han avanzado, qué han hecho y les voy aclarando dudas. Esas dudas son su examen: interesantes y trabajadas, muy bien; básicas, bien; poco curro previo y a ver si la profe me hace mi parte, suspenso.
En general son gente ya formada, entusiastas y encantadores. ¿Se puede suspender a alguien así? Me cuesta un montón, así que estos días ando con la duda filosófica de qué hacer.
P.D.- Me alegro de la vuelta de Peter, de Perdido, os echábamos de menos.



