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El mar, el mar

Cap de la Hague

Gracias a Marga por la foto del Cap de la Hague

Hoy el mar lo ocupa todo, o casi.

Toda la noche he dormido contigo
junto al mar, en la isla.
Salvaje y dulce eras entre el placer y el sueño,
entre el fuego y el agua.

Tal vez muy tarde
nuestros sueños se unieron
en lo alto o en el fondo,
arriba como ramas que un mismo viento mueve,
abajo como rojas raíces que se tocan.

Tal vez tu sueño
se separó del mío
y por el mar oscuro
me buscaba
como antes
cuando aún no existías,
cuando sin divisarte
navegué por tu lado,
y tus ojos buscaban
lo que ahora
—pan, vino, amor y cólera—
te doy a manos llenas
porque tú eres la copa
que esperaba los dones de mi vida.

He dormido contigo
toda la noche mientras
la oscura tierra gira
con vivos y con muertos,
y al despertar de pronto
en medio de la sombra
mi brazo rodeaba tu cintura.
Ni la noche, ni el sueño
pudieron separarnos.

He dormido contigo
y al despertar tu boca
salida de tu sueño
me dio el sabor de tierra,
de agua marina, de algas,
del fondo de tu vida,
y recibí tu beso
mojado por la aurora
como si me llegara
del mar que nos rodea.

La noche en la isla, de Pablo Neruda.

Buenas noches, amantes del mar.

Mañanas de domingo

Vista desde la mesa de fueraResulta muy agradable vivir en mi casa, pero las mañanas de domingo permiten disfrutar aún más.

Me encanta desayunar en la mesa de fuera, con todo el campo y los árboles por delante, sin apenas más ruidos que algún pájaro, un leve rumor del viento en los árboles y lejos, muy lejos hoy que el viento viene de arriba, de los coches que pasan camino de la playa.

He preparado el doble de café, fruta de nuestros árboles y hoy, como excepción, hemos ido al horno a comprar bollos. Solemos desayunar tostadas, pero esas napolitanas casi caseras están de muerte.

Me siento a leer el periódico. Mi capacidad de concentración ha mejorado mucho últimamente y me descubro leyendo artículos enteros (antes pasaba sólo por los titulares y en diagonal). Leyendo lo que leo me siento una privilegiada, vivo en un lugar en paz y, aunque a la economía ya se le ve el ajuste que viene, razonablemente próspero.

Me alegro de la salida de la Xunta de Antón Losada -ya sabéis que poco hablo mal de la gente pero este no era mi tipo- y de la entrada de Javier Ferreira. A Javier lo conozco desde niños, de la pandilla de verano y sólo personalmente, pero es buena gente, educado y trabajador. No conozco su faceta política actual pero le deseo mucha suerte y que haga un gran trabajo.

Al periódico hoy sí se le nota que ha empezado el curso, viene gordito y cargado de publicidad. Cuando me dedicaba a eso me encantaban estos periódicos de fin de semana. Lo reconozco, también por las cifras de facturación frente a presupuesto. Siempre miro más los anuncios aún hoy.

Me molesta ver la publicidad de un máster de creación de empresas “sólo para mujeres”. No entiendo estas tonterías. Hay personas, personas que emprenden…Yo tengo un socio y es….¡hombre!. Pido disculpas a lo políticamente correcto por haber “emprendido” juntos.

¡Qué bien no tener hipoteca! Porque esto se está poniendo crudo. El euríbor va para arriba y si ya te quedan cada mes 250 euros menos sólo por intereses, ahora además sube el pan un 15%, y la leche, los huevos….El empleo ya no está tan boyante y todos los agentes del mercado inmobiliario se quejan de lo parado que está. Comentaba con J. el viernes, los apuros del sistema financiero. En fin, que el otoño se presenta apretadito. Habrá que echarle imaginación.

Leo en El Semanal el artículo de Pérez-Reverte. Un hombre con el que suelo estar de acuerdo en el fondo y en desacuerdo en la forma, y esto no es trivial, para mi claro, que a él qué le importa. Esta vez me quedo en-cantada porque con mi aspecto físico tan pasado de moda, sólo gente como él aprecia ventajas. La verdad es que la moda del invierno me gusta y no nos sienta mal a las que no somos muy rectas que digamos.

Y, aunque me tenía prohibido a Coelho, reconozco que hoy lo he leído y hasta voy a terminar con un trocito de su final (también en el Semanal):

Al renunciar a nuestros sueños y hallar la paz, entramos en un periodo de tranquilidad. Pero los sueños muertos empiezan a pudrírsenos dentro (…)
Evitemos semejante situación encarando este curso con la reverencia del misterio y la alegría de la aventura.

Me encanta eso de la alegría de la aventura. Os seguiré contando mi navegación, que aún me queda mucho relato por delante.

PD.-¡Ah! Y nuevo álbum, Magic, de Bruce Springsteen. Yo me apunto a Radio Nowhere. Soy una rockera y el Boss “de siempre” me enamora.

Pavarotti

Hoy es viernes. No puede sonar otra cosa. Nos unimos al homenaje con Nessum Dorma, de Turandot.

La vida en un barco (II)

Bomba wcLo primero, os pongo la foto de la bomba de la cisterna (gracias por hacérmela llegar).

 Por lo demás, ¿qué os puedo contar?

A mi esos catres estrechos y el saco de dormir me curaron el insomnio. Pensé seriamente en seguir durmiendo en el saco al llegar a casa. Quizá mi problema, que viene desde bebé, lo arrastre por eso, porque me gusta sentirme encajada, envuelta. En todo caso, algo muy importante que agradecerle al Lángara y a mi amuleto del sueño.

Otra particularidad es que uno se cambia de sitio para dormir con total flexibilidad, coges saco, almohada y hala, con la música a otra parte.

Se duerme a cualquier hora, pero si es con una sopa de R. mejor aún. Sus sopas son legendarias: es lo único comestible en las guardias nocturnas y las hace contundentes. A mi me supieron a gloria.

Claro que en el barco se lo come uno todo y si está caliente y cocinado aún mejor. Se comieron amablemente un arroz que hice el primer día así que los he invitado a cenar porque ya se ve que no son nada quisquillas.

Iñaki -con mi inestimable ayuda de pinche- cocinó unas albóndigas bueníiiiisimas que si me da permiso ya os dejaré la receta, que tienen su truco. “Los niños” un risotto estupendo y Marga y J. unos fetuccini bolognesa con champis que en mi vida me han sabido mejor.

Aquí cocina el que se apañe y el que no, friega, hace el café, etc..

Con esta tripu no hay problema. Nunca he visto cosa igual: nos repartíamos el trabajo con fluidez, sin tensiones, muchas veces sin decirlo. Sí, Servan, un placer navegar con esta gente, con ellos repito y hasta paso un temporal (pero no peor que este, Iñaki, que te conozco).

Siddhartha

Sigo con mi travesía, que también tuvo un lado emocional y otro intelectual. No sé cómo calificar la lectura de Siddhartha(es el título de una novela de Hermann Hesse).

Me conmovió.

Mi intención era no llevarlo, dejarlo en casa. Me lo habían recomendado y prestado justo para el viaje, pero, por motivos que no vienen a cuento, pensé en que no era una lectura adecuada.

Pero lo abrí, acaricié sus primeras páginas y no pude resistirme. Me enganchó completamente.  Me descubría leyendo en cada esquina en la que tuviese un minuto libre, recreando lo que acababa de leer….Hasta me perdí el pueblo de Ijmuiden -mis compañeros de travesía saben cuánto lo sentí, jeje- por leer el final.

No os lo puedo resumir. Tendréis que leerlo. Es un libro para deleitarse, para meditar, para acercarse a oriente, al tao, a su fluir.

Me cuesta elegir un párrafo aunque estoy releyéndolo. Quizá, porque rompe con esa filosofía de renuncia tan oriental – discurre en la India- y porque ese contrapunto convierte en humano todo lo dicho antes, me quedo con este párrafo:

Se daba perfecta cuenta de que este amor, este ciego amor por su hijo era una auténtica pasión, algo muy humano que pertenecía al sansara, una fuente turbia, aguas oscuras. Sin embargo, a la vez era consciente de que dicho amor no carecía de valor: era algo necesario, provenía de su propio ser. A quel placer también pedía ser expiado, aquellos dolores exigían ser saboreados, y aquellas locuras, cometidas.

Buenas noches

La vida en un barco (I)

Intentaré explicaros las particularidades de la vida en el barco, vista desde los ojos de una novata, los míos. No digo que todos sean iguales, cada uno tendrá sus cosas. Yo os cuento las mías.

Por ejemplo, lo primero que llama la atención cuando te van enseñando el barco es que todo está sujeto, atado, empotrado o algo ¡La cocina tenía dos alambres cruzados para evitar que las ollas rodaran por ella! Más adelante, como os he contado, comprobé la utilidad de que sea así. Y todo es metálico o de plástico, claro.

Lo primero que te enseñan es el manejo del baño. Paso a relatar lo que hay que hacer:

  1. Abrir la llave de paso.
  2. Hacer pis o lo que sea, utilizando un máximo de dos pedacitos de papel. Con más se atasca. :-)
  3. Bombear un mínimo de 12 veces con la palanca hacia la derecha (una que está a la derecha de la taza). Esto sirve para eliminar los residuos.
  4. Bombear un mínimo de otras 12 veces con la palanca hacia la izquierda. Esto sirve para poner agua limpia.
  5. Bombear de nuevo con la palanca hacia la derecha para sacar el agua, que sino en los temporales se desborda.
  6. Cerrar la llave de paso.

¿Os parece fácil? Pues no lo es. Con el mareo que llevaba al principio, esta operación duraba más de lo que resistía mi estómago y después, con el temporal, lo difícil era ya acertar con la puerta del baño. No quiero ni contaros lo que era acertar el resto.

La experiencia fue irrepetible pero además…y lo que disfrutas a la vuelta de tu baño ¿qué?

P.D. No saqué fotos del baño. Si alguien tiene que me envíe una, por favor.