Ha muerto Angel González. Poco puede añadir un humilde lector como yo a lo que de por sí dice su obra.
Ya habíamos dejado poemas suyos en al menos cuatro ocasiones. Hoy repito uno, que me toca el corazón:
Mientras tú existas,
mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz -cualquiera…
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo este amor que crece y no se muere,
bajo este amor que sigue y nunca acaba.
Mi enorme agradecimiento por todas y cada una de las horas de deleite que me ha proporcionado.



