de Albinoni.
Es la primera pieza de música cásica, junto con “La mañana” de Grieg, de la que te tengo recuerdo. Está tan dentro de mi que, al escucharla hoy, se me han venido un cúmulo enorme de sentimientos intensos a la boca, a la garganta y ahí se me han atravesado las lágrimas. ¡Cuánto me gusta dejarme llevar por su melancolía!
Os dejo un enlace, aunque merece ser escuchada con la máxima calidad o dentro de una enorme catedral, como la he oido interpretar algunas veces, con los ojos cerrados y encogida dentro de mi misma.
Sin duda, uno de mis favoritos de siempre. Disfrutadla.
Adagio (en cultura general.net)



