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El amor en los tiempos del cólera

Es el título de un poema del cubano Jorge Bousoño (sí, ya sé que todos sabéis que es más cosas que además ahora están tan de moda) que nos recuerda la inmortalidad del “amor verdadero”, ese que es tan difícl de encontrar. Pero las historias de amor de verdad nunca mueren, son eternas.

Es un poco largo -aunque sólo he reproducido una parte-  pero espero que os guste.

I

En el espacio que hay
entre el amor y este tiempo
anda rondando mi muerte…
 

                II

Que difícil jugar al tiempo después de conocerte.

Respirar profundo como manecillas de reloj
para no salir corriendo tras de ti
sin marcar los segundos.

Enfrentarte sueño dorado, azul, verde,
y quedar ahí,
entre las ansias y el miedo de espantarte,
extasiado cara con cara,
idea con idea;
sin estirar el brazo para palparte,
para decirme: ¡ Es Real !.

Que difícil cautivar esperas.

                  III

Cuando llegues a mí
sacúdete el camino,
con el polvo
deja el mundo como lo conoces
y se tú,
solo tú desde el infinito
obra y gracia
natura espontánea.

Cuando vengas a mí
olvídate de eslóganes,
de azules príncipes,
de credos y estereotipos,
de lujurias y enajenados.

Si vas a venir a mí
palpita en tu mano
el sosiego de la risa y el llanto,
el valor de Alicia.
 

                  IV

Las horas se quedaron
dormidas bajo mi almohada.

Dormir, despertar,
hasta que se enjuaguen las lágrimas con agua fresca
y perdure solo el sabor salobre a labios carnosos,
despejado, en el clímax del instinto,
allí donde no se cuestiona
ni se dan respuestas.

Pozo tú
que invitas a saciar mi sed
y expandir tus centellas,
otea accidentes a relieve de tacto,
retoma la braza.

                  V

He querido verte:
callado anda el día
y tú
oculta detrás del tiempo.

¿Recuerdas que tus rayos
ardientes, únicos
quedaron presos en mi piel?

¿Recuerdas que tu ternura
íntima de mar
quedó coqueteando mis albas?

He querido verte
y veo cada nube,
cada rosa que custodia su jardín,
siete colores de prisma natural.

He querido verte
y por más
ni paz, ni amor,
nada…