Mis alumnos del Máster de Audiovisuales me sorprendieron hace un par de semanas pidiéndome que colaborase con ellos en un documental sobre los 800 años de la ciudad.
Me sorprendió porque tengo de mi misma la imagen de ser una “profe hueso”. Hablar de presupuestos, cotizaciones de seguridad social, nuevos planes contables y cuentas anuales a gente con vocación de cineasta es bastante difícil. Veo sus caritas y me conmueven. Hasta el punto que las cuatro últimas horas de clase les cambié el Análisis de Inversiones -con toda su matemática financiera- por un seminario de Técnicas de Negociación.
Me hizo mucha gracia rodar para ellos, obedecerles a lo que me pedían: ponte aquí, párate, camina, repite, espera que te ponemos polvos… La verdad que me gusta siempre esto de hacer cosas diferentes pero además en este caso me hizo sentirme más cerca de ellos que en el resto del tiempo de clases. Estuvo bien.
No creo que yo les haya ayudado mucho pero les agradezco profundamente el estupendo día que me hicieron pasar.



