Intensidad
Hay días así, días en los que al final, a estas horas, parece que has vivido tres en uno. Y no es que hagas muchas cosas, o no sólo eso, es la cantidad de emociones y estados de ánimo por las que uno puede pasar.
De las diez o doce impresiones fuertes de hoy me quedaré con dos:
- La satisfacción, admiración y orgullo de ver actuar a una querida amiga. Sé cuántas horas robó a su descanso, a su salud y a su sueño para hacer el gran trabajo que hizo hoy. Estuvo sensacional y los niños -era infantil- rieron con ella y sus compañeros sin parar. Qué bueno hacer reir así a tantos niños. Es un don.
- Por fin se acabó su sufrimiento. Era tan vital, tan optimista que la recuerdo joven desde siempre. Sólo los últimos tiempos le dejaron huella en ese cutis tan fresco, tan terso. Forma parte de mi vida -sí, en presente- de esas personas que te acompañan, un poco desde lejos, pero que siempre están ahí en los “momentos solemnes” o en los que hace falta una cara amiga. Recuerdo de ella que siempre decía la verdad y el cariño con el que me miraba, y su juventud, su permanente juventud.
Me gustan las mañanas, porque estoy como fresca.




Debe haber sido un día muy duro para tí, por lo que puedo entender al leer tu segunda y triste impresión.
Lo siento mucho.
Hoy, más que nunca, Besos, Amalia, muchos besos.
Gracias, Leiter. Un poco triste aunque lo sabíamos y lo vivimos como un alivio para ella. La muerte está ahí desde que uno nace, lo importante es vivir bien, una vida plena.
Besos, muchos besos.