Desde siempre me parece una de las capacidades más importantes para ser feliz y vivir mejor. Tengo demasiado poco -nunca se tiene bastante de esto- quizá por esa tendencia a tomarme a mi misma demasiado en serio.
Bueno, como sea, que da lo mismo, lo importante es ser capaz de ver ese “otro lado” de lo que nos pasa. Reconozco que se me da bien la “caricatura verbal” y me cuesta poco transformar en escenas simpáticas o ridículas muchas de las cosas que me pasan.
De hecho, tengo el gesto automático ya de echarme a reir cada vez que me engancho en la manilla de una puerta, o la típica escena en la que me dedico a buscar el ticket del parking por debajo del coche -o peor aún, le tengo que contar al de la caja mi triste historia- o imaginarme cómo me debe de estar insultando ese pobre conductor para el que voy demasiado despacio. La verdad que todas esas cosas me hacen gracia. Las hago mucho peores, jejeje, pero no las voy a contar aquí.
¿Y a qué viene esto? Pues es que leí en una revista de fin de semana que hablaban del humor en el trabajo, e incluso mencionaban que hay una consultora llamada Humor Positivo que se dedica al tema. Y yo no sé si a uno le pueden enseñar esto, pero seguro que es más útil que hacer puenting, por ejemplo. No lo sé, la verdad. ¿Qué pensáis? ¿se puede enseñar el sentido del humor?



