Me voy a apuntar a esa moda. En realidad, es casi una necesidad física y desde luego, emocional.
Par los que no sepáis aún qué es el Slow, pues la propia palabra lo indica, es una filosofía de vida que consiste en desacelerar el ritmo de vida, volver al placer de los afectos y a la vida sana.
No me resulta sencilla la primera parte pero dado que le doy mucha importancia a los otros dos puntos y van inequívocamente unidos, no quedará otra que apuntarse del todo. Sí, al ternura requiere tiempo. Por supuesto, como todo, no hay que llevarlo a extremos. Creo que era Aristóteles el que decía que hasta con la moderación hay que ser moderado o algo así.
En todo caso, esto de ir contracorriente me pone un montón, sobre todo si es, como creo profundamente, ir a favor de mi felicidad.



