19-05-2008

Domesticar

Clasificado bajo: Libros, Humanidades, Endorfinas, Frivolidades — Escrito por Amalia a las 22:09
- Hay que ser muy paciente, respondió el zorro. Te sentarás al principio un poco lejos de mi, como ahí, en la hierba. Te miraré de reojo y no dirás nada. El lenguaje es una fuente de malentendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca…Al día siguiente volvió el principito.
-Sería mejor que volvieras a la misma hora, dijo el zorro. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, desde las tres empezaré a ser feliz. Cuánto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro, ya, me agitaré y me inquietaré: ¡descubriré el precio de la felicidad! Pero si vienes en cualquier momento, no sabré nunca a qué hora preparar el corazón… Los ritos son necesarios.

De Le Petit Prince de A. de Saint- Exupéry.

¿Os identificais o todo lo contrario? Ya os contaré…

Pd.- La traducción es mía así que… en fin.

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7 comentarios »

  1. #1 - Enlace permanente (permalink)

    Depende, depende…

    Existen ciertas liturgias que, no por ser meramemente decorativas, son menos necesarias.

    Difícil cuestión, Amalia. Y más siendo un lunes.

    Besos, muchos besos

    Comentario por leiter — 19-05-2008 @ 23:56
  2. #2 - Enlace permanente (permalink)

    En la espera se crece el ansia, se agita el deseo, vuela la imaginación. Estamos solos, nosotros y nuestros sueños. Es perfecto.
    Después todo cambia, se nos escapa de las manos, nunca es como lo esperábamos…pero que bien, puede ser incluso mejor.

    Comentario por lizard — 20-05-2008 @ 12:46
  3. #3 - Enlace permanente (permalink)

    A mi, que nunca me molesta un poco de caos, me encantan estos ritos. Hay pocas felicidades mayores que esperar a alguien que se ama, en esto soy como Lizard. Después se convierte en un hábito y lo asimilamos dentro de nuestras vidas sin percibir toda la felicidad que encierra y, a veces, sólo cuando se rompe, nos damos cuenta de lo perdido. No quiero que eso me pase, así que cada día a las cinco y cuarto soy feliz y lo sé.
    Estoy bobita hoy. No me encuentro del todo bien. Nada que no se arregle con un poquito de descanso.

    Comentario por Amalia — 20-05-2008 @ 22:16
  4. #4 - Enlace permanente (permalink)

    Ya lo dice Sabina:

    Los besos que perdí, por no saber decir: “te necesito”. …

    Hay que dejar los yogures….

    Un beso¡¡¡

    Comentario por Javi — 20-05-2008 @ 22:28
  5. #5 - Enlace permanente (permalink)

    Pues yo iba a decir algo parecido a lo tuyo, Amalia. Por una parte la espera forma parte del placer.. que un galán en blanco y negro decía en alguna película que no recuerdo… pero por otra.. puede llegar un día que en que esa hora, esa manera de preparar el corazón, se haya hecho rutinaria, y entonces qué? Entonces hará falta la sorpresa, faltar a esa cita, cambiar el lugar, la fecha, la hora… Me imagino que lo más adecuado es justamente eso: primero crear la adicción y después… después la necesidada a cualquier hora! Primero es fantástico ese minuto de encuentro en silencio, pero después…

    Comentario por pau — 20-05-2008 @ 23:20
  6. #6 - Enlace permanente (permalink)

    Hola Javi! Bienvenido! How are you? :-). Si ponemos fuerza de voluntad seguro que podemos dejarlos, ¿no crees?

    Claro, Pau, es un proceso. Pero para domesticar, con mucho cariño, la mejor manera es así ¿verdad?

    Comentario por Amalia — 21-05-2008 @ 19:40
  7. #7 - Enlace permanente (permalink)

    verdad, verdad.

    Comentario por pau — 21-05-2008 @ 22:55

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