De nuestro viaje a las Cícladas ya tenemos organizado casi todo: fechas, hotel para los días en tierra, aviones y, fundamental, el barco.
El año pasado fuimos en el Juan de Lángara que se portó genial pero llevarlo hasta las Cícladas era demasiado largo para nuestra disponibilidad de tiempo y además estará en la Tall Ship Race, así que decidimos alquilarnos uno allí. Uno como este (el enlace está puesto para dar envidia).
¡Hasta tenemos un baño para cada camarote! ¡ Y no hay que darle al manubrio! No nos lo podemos creer.
Como el entusiasmo, las ganas de conocer y de disfrutar ya las llevamos de casa, sólo nos falta, como el año pasado, decidir qué botella se lleva cada uno dentro del saco de dormir. Iñaki y yo, ginebra. El resto se reparten wisky y ron, como buenos piratas.



