
Cada uno guardamos nuestra cajita de herramientas y dentro de ella cada cosa nos sirve para algo.
Con los años he hecho acopio y, además, he aprendido a manejarlas mejor:soy diestra usando el aire libre y el deporte para quitar esa melancolía pesada, una especialista usando los libros y la música para volar, la cocina para mimar y el cine para descansar. El mar para todo…
Tengo muchas, muchas más, menos obvias, más personales. Pero hoy ya no voy a escribir más. Mis botas están polvorientas de jugar en el campo y me he ganado un té sin hacer nada, sólo oliendo esta noche de primavera.
Pero tú, si quieres, puedes hablarme. Tu voz hará que se vaya el frío.



