Pues así, muy liada con temas diversos que hacen que preste poca atención a la actualidad y que casi casi esté centrada en el trabajo, el estudio y en mi gente.
No se me escapa, sin embargo, como evoluciona lo de Birmania, que me ha traído a mal traer todos estos días; ni las huelgas previstas y las revueltas que se organizan por las subidas de precios (pescadores, transportistas…); ni las declaraciones de Ban Ki Moon pidiendo que se aumente la producción de alimentos, ni la enésima redada a la pornografía infantil que da un asco leerlo que uno ya no puede más; ni la caída del consumo y la subida del desempleo…
Pero, y puede que sea una estrategia de evasión, dedico más tiempo a Confucio y a Buda, a ver la tele -el trabajo es el trabajo pero este además distrae- y a pensar en cosas bonitas: el olor de la hierba y del olivo al llegar a mi casa, el colorido de la ensalada que acabo de preparar y el sonido de las chicharras.
Porque no poseemos a nada ni a nadie, sólo lo que hay en nuestro interior es verdaderamente nuestro.
Buenas, buenísimas noches.



