Y es que hasta hace dos días antes de las elecciones, se le llenaba la boca a Zapatero con su política de inmigración y ¡hasta parecía humano! Pero no, nos engañaban con su palabrería como siempre, ya se ha visto.
Es una desverguenza lo que estamos haciendo con los inmigrantes. En lugar de que Europa se ponga al frente de la lucha contra la desigualdad y el hambre en el mundo -algo que reduciría la necesidad de dejar sus hogares- pues no, nos ponemos a analizar cómo los devolvemos, dónde los dejamos aparcados hasta entonces. Patético. Es que no tengo palabras para tanto cinismo y tanta gilipollez.
Supongo que lo hacen porque creen que es lo que queremos, pues a ver si se enteran: no es lo que queremos, ¡no lo es! Creo que Borrell y Obiols votaron en contra -dice Ignacio Escolar en su blog- así que mi enhorabuena para ellos. Aún queda una pizca de coherencia.
Que quede claro: queremos que se trate a todas las personas como tales, queremos que dejen de morir en los cayucos (ayer casi 100) arriesgándolo todo para aparecer en nuestros paises a malvivir a escondidas y explotados, no me importa tener algo menos si eso sirve para que ellos tengan algo más. Ni un paso atrás: son personas.



