Esta temporada me ha dado por sentir, por vibrar, por disfrutar y dentro de esa categoría entran esos gestos hermosos que a veces nos dedicamos unos a otros.
Por empezar por uno, está el “mirar bonito”. Se puede hacer con muchas personas: con tu hija, con tu hermano, con tu mejor amiga…y siempre es maravilloso, siempre con los ojos iluminados por el cariño.
Pero hay una forma especial de “mirar bonito”: cuando un hombre enamorado te mira de frente y pone la sonrisa, el deseo y la ternura mezclados y te los regala con el brillo de sus ojos.
Y aunque es una fiesta que alguien te mire así -puedo dormirme y depertarme con esa mirada dentro de mi- es mejor aún ser capaz de mirar así, es un don que la vida te ha dado.



