El verano que empieza
Por mis particulares circunstancias personales, cambia mucho mi ritmo de vida del invierno al verano. A partir de ahora me esperan dos meses sin vacaciones pero con otro aire, mucho más relajado, pero también más caótico y agitado.
Suelo aprovechar esta época para, usando mis proverbiales listas, hacer cosas que en otra época me resultan difíciles. Por ejemplo, hoy me he apuntado a la piscina, esta misma noche, dentro de un ratito, retomo la lectura en francés y además he previsto recuperar formación en tres temas profesionales -de los que ya tengo la documentación- además de preparar la navegación de septiembre (tengo la guía de las Cícladas en mi mesilla).
En fin, que de todo un poco. Aunque lo que más me gusta, más aún que todo lo anterior, es eso de vivir al aire libre, de caminar al sol y por la playa, de cenar en la mesa de fuera con la luz de las velas y un buen rosado fresquito (como este sábado), o hacer una sardiñada al lado de un cerezo…





¡¡ Ayyyy, vivir junto al mar… !! ¡¡ Qué lujo !!
Aquí en Madrid, Gallardón nos ha prometido una playa. Pero me temo que no es precisamente lo que yo ando buscando.
Besos, muchos besos
Ah…el rosado…Clos Juvencia. Esta tan bueno que se merecen un poco de publcidad gratuita los de Freixenet…
que viva el rosado!!! y tirarse a la bomba en la piscina!!!
un inesperado placer recuperado desde lo más remoto de mi infancia. Besos
No creo que lo sea Leiter pero siempre puedes hacer una escapada.
Es de Segura Viudas, puestos a hacer publicidad, Ledicia. Y feliz, feliz en tu día, amiguita que dios te bendiga…
Y muchos muchos besos