Creo que ya os he contado que tenemos un pequeñísimo huerto, quizá de unos 10 metros cuadrados. En él tenemos cebollas, lechugas, tomates, tomates cherry, pimientos y calabacín.
Me gusta regarlo al atardecer y dejar las plantas fresquitas y olorosas -casi tanto como mis manos después de coger limones- recuperándose de la solana del día. Riego el tomate y la lechuga por el pie de la planta o bien, a veces, hago una lluvia fina y dispersa.
Disfruto cogiendo con cuidado los pimientos uno a uno, o las cebollas. Tomates aún no hay, sólo algunos muy verdes aún. Los calabacines están creciendo y en una semana ya tendremos.
Lo mejor del mundo es bajar al huertecillo y coger las verduras fresquísimas para hacer una ensalada o, mejor aún, unas verduras a la plancha.
Pongo el calabacín en rodajas, el pimiento entero si es pequeño o en tiras si es grande, el tomate cherry enterito. Si tengo por casa una berenjena o unos espárragos trigueros pues los pongo también. Todo en la bandeja del horno con sal gorda y un buen chorrete de aceite de oliva virgen. Lo pongo unos minutitos así según voy viendo y os aseguro que os chupais los dedos y que mojaríais pan en la salsita que queda.
Esos si os gustan las verduras, claro. Es que yo era vegetariana o casi y aunque ahora como de todo (o casi) conservo mi preferencia por los vegetales.
Probad, a ver si os gustan.
P.D. Feliz día del Carmen.



