Carpe diem, ¿seguro?
¿Cuántas veces pasamos por la vida preguntándonos qué nos traerá mañana? Y nos ocupamos de recrear nuestras expectativas, de darle forma a nuestros sueños…Yo tengo esa inútil costumbre casi a diario. Necesito mis sueños.
¿Cuántas veces una tarde lluviosa de invierno un poquito triste nos paramos a recordar el atardecer rojizo del verano? ¿Cuántas veces nos han sostenido los besos que ya hemos perdido? ¿Cuántas veces una canción nos trae vibraciones alegres? Necesito mis recuerdos.
¿Cuántas veces un abrazo al despertar me hace aterrizar suavemente en el mundo? ¿Cuántas veces el olor de la hierba mojada- como hoy mismo- me hace sentirme bien? ¿Cuántas veces un debate me hace sentirme viva? Necesito la vida, el presente.
Nunca he sido de los del Carpe Diem, aunque, como casi todos, hay momentos en que me he sumado a esa filosofía, más por conveniencia que de corazón. Me he agarrado al presente cuando no me gustaba lo que veía venir. Tiene ventajas, sin duda: hay expectativas, no muy buenas, que para qué anticipar, hay recuerdos muy malos que mejor enterrar -ya sé que me criticarán los psicólogos, pero mi método es la “muerte”, otro día os cuento- bien profundo.
Con esto no penséis que desprecio el presente, no me entendais mal, suele gustarme vivir lo que estoy viviendo. Pero ¿qué interés tendría, por ejemplo, una bonita mirada si no la hubieras esperado antes y no disfutaras recordándola después? ¿qué sería de nosotros si fuéramos sólo presente?
Lo que torpemente quiero decir es que la vida es un todo que nos empeñamos en dividir: presente- pasado-futuro; cuerpo- mente-alma… ¿Existe?
Esa división nos puede ayudar a clasificar, nos puede ayudar a organizar nuestro cerebro, pero vivir es otra cosa, ¿verdad?, y mis sueños y mis recuerdos -ya soy muy mayor- tienen tanto peso en mi vida como lo que me está ocurriendo ahora, o más….
Me gusta volar en las alas del futuro, en las de mis buenos recuerdos, cuando estoy cansada de navegar…por el presente.




Muchacha, vamos, vamos, a pesar de mi admiración por Onfray, no dejo de sentir que algo define la palabra Vivir y es lo que tú dices: cuerpo, alma, mente…aunque muchas veces nuestra almita se desplome al volar bajo y ver la carencia de la misma (léase “indiferencia”) Pero volar siempre es bueno. Abrazo fuerte a tu alma. Beatriz
Eso creo que se llama melancolía. Eres casi Cáncer –Yo lo soy — y los cangrejos caminan hacia atrás…
Te comprendo perfectamente, Amalia. Cuando el presente nos agarrota, por los motivos que sean, tendemos a mirar hacia el pasado o bien, hacia un añorado futuro. Pero recuerda que Kierkegaard decía que “Es muy fácil volver la vista hacia atrás y comprender nuestras actuaciones. Pero sólo vivimos caminando hacia adelante”
Yo me se de uno que abrió un blog sólo para recordar sus tiempos de juventud…
Besos, muchos besos, Amalia.
Bien, Beatriz, así me gusta, que no te me quedes en lo “práctico”. Volar es necesario para tomar perspectiva además.
Leiter, no me refiero exactamente a que prime el pasado, sino que digo que es un todo, un conjunto indisoluble.Ya digo que la parte del pasado que no me gusta, la entierro sin contemplaciones :-).
Soy Leo ascendente Acuario. Y soy muy Leo, te aseguro, jajaja. Terriblemente mandona!! y por decir algo bueno, con mucha energía. Pero Acuario me da un punto distinto…
Tú pareces tener todas las características de Cáncer. ¿Ascendente Aries? ¿Sagitario?
Besos
Ni idea. Nací un 12 de julio a las 17.00 horas. Nunca lo he sabido, lo del ascendente, claro. Y mi año de nacimiento, tampoco.
Besos, muchos besos.
Podeis calcular eso y alguna cosa más, como el signo lunar, aquí
Ya me enteré: SAGITARIO.
Gracias, Marcos
Me encanta acertar!!!
Gracias Marcos. ¿Cuál es tu signo lunar? el mío Libra.
No recuerdo tampoco tu ascendente.
Soy Virgo ascendente Aries. Mi signo lunar es Sagitario.
Cuando hablaba de futuro no me refería a esto…jajaja. Será el destino.
Besos, Marcos. Ya es agosto…
Tienes razón, la vida es un todo y no se puede dividir, precisamente por eso Carpe diem :-)
Estoy flipando, nunca le he dado las más mínima importancia a la astrología, será que tengo una manera de pensar cientificamente cuadriculada y muy racional.
Mi fecha de nacimiento dice que soy Aries y no se si asciendo o desciendo y menos aún hacia donde.
Amalia habla de sentimientos, de como nos afecta lo que sentimos a nuestro alrededor, de como nos empapamos de lo que nos resulta agradable y rechazamos lo que no nos ayuda a ser felices para vivir. Que nos lleven lo feo y nos dejen el querube.
Algo de melancolía hay en esa actitud Leiter, pero esa melancolía entendida como los románticos la entendían, una semi-depresión rodeada de un aura intelectual, de una búsqueda de equilibrio interior.
Sigue volando en busca de nuevos hechos que recordar después y olvida los malos, pesan mucho en las alas.
Vuela.
Vale Verme, tomo nota. Me refería a la acepción común, pero sí, Carpe Diem, claro!!! :-)
Lizard, en mi larga vida he aprendido de todo: he leído las manos, he echado el tarot, he jugado con la güija, he hecho telepatía y levitación, he jugado de delantero de fútbol, de base en baloncesto, competido en judo, navegado a vela, montado a caballo y no creo que nada de todo eso me haya hecho menos científica, jajaja. Todo es una cuestión relativa, siempre. Creo que soy una desprejuiciada cualquiera :-).
Has acertado en lo de la búsqueda del equilibrio interior, es eso, pero además, y ya lo digo todo: creciendo. Para crecer hay que contar con tu pasado y volar hacia tus sueños y vivir!!
Carpe diem, Verme.
Ay, Lizard, Lizard, que me vas a hacer llorar… (Mira, encima rima y todo)
Un abrazo y gracias. Jo, cuando algunos se ponen certeros es que dan en todo el centro de la diana.
Besos, muchos besos
Sí Lizard, Leiter tiene razón… y además ya sabes cuánto me gusta Rabo de Nube…