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Como sabéis es uno de mis poetas favoritos. No puedo leer “La voz a ti debida” o “Razón de Amor” sin estremecerme. Si buscais “Salinas” en el blog veréis que he ido dejando unos cuantos poemas de él.
Hoy, domingo de fin de agosto vamos a recitarle a la alegría, a esa que llega de repente y que, cuando se va, nos deja, ya para siempre y definitivamente, cambiados, mejores:

Y súbita, de pronto,
porque sí, la alegría.
Sola, porque ella quiso,
vino. Tan vertical,
tan gracia inesperada,
tan dádiva caída,
que no puedo creer
que sea para mí.
Miro a mi alrededor,
busco. ¿De quién sería?
¿Será de aquella isla
escapada del mapa,
que pasó por mi lado
vestida de muchacha,
con espumas al cuello,
traje verde y un gran
salpicar de aventuras?
¿No se le habrá caído
a un tres, a un nueve, a un cinco
de este agosto que empieza?
¿O es la que vi temblar
detrás de la esperanza,
al fondo de una voz
que me decía: «No»?
Pero no importa, ya.
Conmigo está, me arrastra.
Me arranca del dudar.
Se sonríe, posible;
toma forma de besos,
de brazos, hacia mí;
pone cara de mía.
Me iré, me iré con ella
a amarnos, a vivir
temblando de futuro,
a sentirla de prisa,
segundos, siglos, siempres,
nadas. Y la querré
tanto, que cuando llegue
alguien
-y no se le verá,
no se le han de sentir
los pasos- a pedírmela
( es su dueño… era suya ),
ella, cuando la lleven,
dócil, a su destino,
volverá la cabeza
mirándome. Y veré
que ahora sí es mía, ya.
Besos, alegres. Así quiero que recordeis a El Olivo mientras estemos de vacaciones.
Tengo tantas cosas que contaros antes de irme de vacaciones, tanta felicidad que transmitir, que podría escribir un post tras otro: mil poesías de amores perfectos, mil regalos de la vida, mil risas de ella desde lejos…
Pero anoche, diez minutos antes de las doce, llegó Julia, y eso lo coloca todo después.
La imagino con la piel blanca y transparente como su madre, la cara redondita y los ojos muy abiertos y curiosos. No lo puedo remediar, mientras no tenga fotos, veo a su madre con un vestidito de cuadros y me trae a la memoria el primer día que la cogí en brazos y esa imagen que tenemos, de rosa las dos, hace treinta años. Era un bebé precioso y su madre una mujer guapísima (y guapísima sigue siendo). Supongo que hoy la historia se repite.
Y, como es mi favorito, aunque también en esto me repita de cuando nació Mario, me gustaría dejarle el poema de Miguel Hernández:
Ríete, niño,
que te tragas la luna
cuando es preciso.
Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en los ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que en el alma, al oírte,
bata el espacio.
Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Besos a todos.
Este viernes os dejo con un descubrimiento,para mi, precioso: Carmen Paris y su canción “Entre tus manos“, pura poesía en una voz potente:
Desvestida entre tus manos
Con una paz infinita
Desvestida entre tus manos
Me descubro mariposa
Que del lecho ha renacido
Me descubro mariposa
Desvestida entre tus manos
Os deseo que os descubrais así. Buen fin de semana.
Ya os dije hace tiempo que ya tenemos casi todo organizado para nuestro viaje a las Cícladas. Hoy el patrón nos ha enviado un mail, como siempre, con las cosas que debemos llevar, lo más adecuado para cada ocasión.
Se le nota a Iñaki que está acostumbrado a organizar a los chavales y les puntualiza cada cosita, pero me encanta recibir esa lista llena de pequeños detalles (los zapatos de suela blanca, las pulseras para el mareo tipo “Aquamed”, la tarjeta europea de la Seguridad Social, etc).
Nos remite a Windgurú, que da mucho viento y unas temperaturas más bajas de lo que yo esperaba. No me importa demasiado mientras que el viaje sea tranquilo.
No estoy en plan “sol y moscas” pero tampoco me apetece otro temporal. Realmente, con un poco de calor que haga agradable la navegación y la posibilidad de leer un par de libros y reamueblarme un poco el cerebro por dentro, misión cumplida . ¡Y tanto!
Siempre busca la desconexión de mi rutina, pero no por cansancio, sino porque no hay nada mejor que cambiar la perspectiva con la que te miras y miras tu vida para entender mejor aún cuál es el origen de los problemas o la dirección de las decisiones que has de tomar.
Acabo de terminar -era uno de los libros de la pila de mi mesilla- sus “Cuentos Completos”, una edición de bolsillo de más de 800 páginas.
Me gusta como escribe Katherine Mansfield. Siempre tengo la sensación de estar leyendo algo intrascendente, casi familiar o repetido y, de repente, me veo mirando la escena con un punto de vista diferente. Es sencilla pero refrescante su escritura.
Me ha acompañado en esos días en que ya te acuestas cansado y no puedes leer nada denso, pero sí un cuento inteligente y bien escrito. Los que no sabemos dormirnos sin leer tenemos este tipo de libros para las “emergencias” y, en mi caso, además, siempre la poesía. Si es vuestro caso, seguro que os gustarán estos “Cuentos Completos”.
No pensaba hacer segunda parte, pero estoy “así”.
Durante toda nuestra vida nos han enseñado la importancia de las formas. La educación es importantísima, gracias a ella se puede convivir sin demasiados roces. Cuántas veces habremos hablado Almudena y yo de esto y siempre llegábamos a la conclusión de que preferíamos mil defectos a la mala educación. Además, todos se pasan la vida diciéndonos qué es políticamente correcto, que forma externa hay que aparentar -hasta los que nos creemos más rebeldes protestamos según lo esperado- así que por este lado hay muchas directrices.
Pero esto no hace a una persona, sólo roza su esencia. No vale con cubrir las formas.
Y aquí, claro, volvemos al fondo de la cuestión. Son necesarias la experiencia-la curiosidad por el alma humana, las vivencias- y la reflexión dirigida, combinadas ambas, para poder formarse criterio propio. Es necesaria la sensibilidad -que bien entendida no es más que la inteligencia del amor- para que esos criterios sean hermosos, merezcan la pena. Y una vez hecho esto, hace falta ser un valiente para mirarse a uno mismo y aplicárselos. Pero eso es lo que hay que hacer, aunque se falle.
Y no te pares a juzgarte a ti mismo, a mirar lo que los demás han visto para saber la gravedad de lo que has hecho mal. No importa. Como dice mi tía por los cotilleos: no importan, ellos te dedican diez minutos y pasan a la siguiente, uno tiene que vivir de acuerdo a uno mismo.
Mira dentro. Mira tu corazón. Si lo que has hecho es mediocre porque te has dejado arrastrar, pídete perdón, porque tú no te mereces eso -y pídelo a quien hayas hecho daño- da un paso atrás, que no pasa nada, y sigue practicando para hacerlo mejor. Es decir, entrena, como si fuera un deporte. No es cuestión de culpas.
Y si tu corazón salta de alegría, aunque esté asustado, pues adelante. El sabrá llevarte.
Me vais a perdonar la reflexión tan personal hoy y quizá tan “integrista”.
Como sabéis lo que me conocéis, no soy una persona especialmente religiosa, al menos en lo que se suele entender por ello. Respeto las iglesias y creencias, excepto cuando discriminan o hacen daño, pero no estoy adscrita a ninguna.
Mi formación, sin embargo, es profundamente cristiana y por supuesto esto tiene una influencia enorme sobre mi. He adoptado de hecho gran parte del fondo de esta religión para formar mi propio código ético y además, hay que reconocer la belleza en las formas de la Iglesia Católica.
He utilizado la palabra fondo a propósito. Soy una enamorada de las formas hermosas, nada puede destruir o construir más rápidamente dentro de mi corazón que la belleza: la sinceridad en el gesto, el calor en las palabras, la ternura de un abrazo,…
Pero las construcciones fiables se hacen a base de fondo, no de forma. Y no lo olvido jamás.
El pilar de mi código ético es lo que de verdad siento en mi corazón, sin engaños ni mentiras. Y no es fácil conseguir esto que acabo de escribir, es uno de mis mejores y más queridos logros, y muchas veces todavía soy permisiva conmigo misma y no lo hago bien, claro.
Si uno es capaz de analizarse por dentro y ver los motivos que le han llevado a una acción sabrá mucho más de sí mismo al margen del resultado final. Si te ha llevado la vanidad, el egocentrismo, el espíritu de posesión, ya lo sabes, lo que has hecho está mal. Si es el cariño de verdad, no hay límites que valgan, ponerlos es cuestión de formas y las formas, si van contra el fondo, mejor cambiarlas.
Así que nada de ponerse disculpitas de mal pagador a uno mismo, mejor afrontar la verdad, por dura que sea, y aprender de ella. Y os puedo asegurar que si el fondo es realmente hermoso, se resistirá contra las malas formas, huirá de ellas, hasta que se encuentre con las que de verdad le corresponden.
Por eso es que sólo me quedo siempre con la parte hermosa y eso me protege. No lo quiero todo, no lo necesito todo.
PD.- Querida amiga, tú llegaste a esto mucho antes que yo. Siempre admiré tu claridad y ahora creo que he descubierto tu secreto. ¡A veces cuánto te echo de menos!
Ayer nos acercamos a escuchar y ver a Santiago Auserón, así que ya sabéis de qué va hoy la cosa. En el concierto le acompañó la Original Jazz Orquesta que me pareció impresionante.
Para que tengais una idea de lo que vimos ayer, os dejo ”A Cara o Cruz” porque he buscado “Luna de agosto” -que ayer no la cantó- y no la he encontrado.
Y no lo olvidéis: “la cosa pierde color si la piensas dos veces…porque nunca se puede saber que va a ocurrir mañana”:
El sabor de la uva morena
Me gustó, el de la rubia también
Dicen que voy por la mala senda
La tierra tiembla bajo mis pies
Y es que el amor es una enfermedad
Que una vez contraída no se cura
Y por más que uno quiera perdura
Y se contagia con facilidad
Si en el árbol del bien y del mal
Eres fruta prohibida, tú
No me juegues una mala partida
Yo mordí por instinto animal
Pongamos la cosa clara
Busquemos alguna luz
Lo echamos a cara o cruz
O lo hacemos por la cara
Fui a preguntarle al doctor
Si es que soy un caso normal
O si es mi destino fatal
El estar de tan mal humor
Porque todos me rehuyen si me ven así
Será que tengo una pinta muy rara
O se creen que me he vuelto majara
Mas cuando quiero estar solo vienen a por mí
No le reconozco, me dijo el doctor
Pues no sé dónde va usted a parar
Si hasta su sombra ha empezado a cambiar
Y en el caos no hay error
Eso me dijo el doctor
La cosa pierde color
Cuando la piensas dos veces
Y más dispuesto pareces
A pensar en lo peor
Esta noche hay rocanrol, vecino
Pero ha empezado a llover
Los del grupo ya están en camino
Y no sabemos qué hacer
Pues vamos a ver dijo Don Rufio Datura
Por qué tenéis que perder la razón
Pues sin esfuerzo consigue natura
Lo que ansía vuestro corazón
No esperes hoy la tormenta de ayer
No dura siempre las pena de este infierno
Y aunque el azul del cielo no es eterno
Hasta mañana no vuelve a llover
Nunca se puede saber
Lo que va a ocurrir mañana
Salvo que a un fin de semana
Sigue un lunes otra vez
La cosa pierde color
Cuando la piensas dos veces
Y más dispuesto pareces
A pensar en lo peor
Pongamos la cosa clara
Busquemos alguna luz
Lo echamos a cara o cruz
O lo hacemos por la cara
Vía La Huella Sonora
Buen fin de semana
 
Acaban de llegar de allí Carmen y Santi y me han prestado unas fotos preciosas -me ha costado mucho elegir dos- para poner el blog.
Ellos cuentan que las playas son magníficas y que el agua está transparente y calentita, que no recordaban bañarse tanto desde niños.
Han venido enamorados de los caboverdianos, de sus costumbres, de sus comidas…Prometen volver a alguna de las otras islas y a mi me han dejado con ganas de al menos ir a esta.
Si os apetece, hacedme llegar fotos de vuestros lugares. Serán como postales colgadas en las paredes de nuestro café particular.
He pasado por todas las fases en mi vida. He sido una creyente practicante y convencida, he sido una atea -o casi-, una simple descreída…pero nunca he dejado de llevar conmigo a mi Angel de la Guarda. Ya sé que no tiene sentido, pero ¡tantas cosas importantes no lo tienen…!
El siempre ha estado ahí, desde niña. Y he enseñado a varios niños a mi alrededor a decirle la oración que os dejé ayer. Los niños, como son así, le ponen nombres y lo imaginan: “se llama Juanito y es muy moreno, con el pelo rizado y los ojos azules”, por ejemplo.
De pequeña le pedía, supongo, pues lo típico: aprobar, que los Reyes me trajeran un fuerte de vaqueros o que las vacaciones durasen más. Ahora, de mayor, ya me he acostumbrado a dialogar, más que a pedir. Su mejor virtud es que me hace compañía y, además, con los años, he descubierto sus dos habilidades “especiales”: darme serenidad cuando se la pido y hacer llegar mi cariño a quien quiero que le llegue.
En los últimos tiempos, sólo una vez le pedí algo concreto. Estaba profundamente preocupada por una persona querida. Y lo hizo.
Pensaréis que estoy loca, y quizá sea verdad, pero dejadme con mi locura que tan positiva es y no molesta a nadie. Mi Angel también tiene nombre y me escucha. Quizá el me ha mantenido menos descreída y más ilusionada.
Angel de la Guarda,
dulce compañía,
no (l)me desampares,
ni de noche ni de día.
Buenas noches.
Hoy termina para mi una parte del verano y tengo la sensación de haber trabajado demasiado y de haber desaprovechado -eso quizá no es tan malo- este receso en mi habitualmente ajetreada vida.
Sobre el papel, de mi agenda, se ven dos semanas de mucho trabajo y mucho lío para poder llegar a mi viaje a las Cícladas sin demasiadas rémoras. Y la verdad que no estoy con las pilas suficientemente cargadas, que lo que me pide el cuerpo es dos semanas de playa y hacer el vago.
No podrá ser, pero intentaré un cambio de actitud que normalmente me funciona.
A ver, os cuento el proceso: me vuelvo”efectiva”. Es decir, voy a hacer todo lo que está en la agenda de la forma más rápida y eficaz pero voy a acumular todos los huecos posibles para vivir como una marquesa. En el fondo consiste en concentrarme en lo que hago, sin más, y no dejarme llevar por mi instinto natural de hacer más y más cosas si tengo más tiempo. Un poco de ir contra mi propia naturaleza hiperactiva y todo resuelto.
¡Qué bien me siento con media semana libre!!!
Ayer tocaba música pero yo estaba por ahí, en una verbena de pueblo escuchando a la orquesta. ¿Y quién no tiene esa oportunidad un 15 de agosto en Galicia? Estaba cansada, que a mi edad los excesos se notan…
Pero acabo de leer que esta noche actúa unos kilómetros de mi casa Percy Sledge y, aunque no sé si podré ir, me vienen rápidamente sus canciones tan tan románticas…
Dudé si quedarme con Bring It On Home To Me. Escuchadla, es que te mueve por dentro…pero aunque la he puesto ya, me he levantado dulce esta mañana y repito “When a man loves a woman“:
When a man loves a woman
Can’t keep his mind on nothing else
He’ll trade the world
For the good thing he’s found
If she’s bad he can’t see it
She can do no wrong
Turn his back on his best friend
If he put her down
When a man loves a woman
Spend his very last dime
Tryin’ to hold on to what he needs
He’d give up all his comfort
Sleep out in the rain
If she said that’s the way it ought to be
Well, this man loves a woman
I gave you everything I had
Tryin’ to hold on to your precious love
Baby, please don’t treat me bad
When a man loves a woman
Down deep in his soul
She can bring him such misery
If she plays him for a fool
He’s the last one to know
Lovin’ eyes can’t ever see
When a man loves a woman
He can do no wrong
He can never own some other girl
Yes when a man loves a woman
I know exactly how he feels
‘Cause baby, baby, baby, you’re my world
When a man loves a woman…..
¡Ah! El amor…
Parece que con la crisis que ya tenemos encima, ayer aprobaron un paquete de medidas que deben hacérnosla más ligera.
De lo que leo, puede que algunos se beneficien de la eliminación del impuesto sobre el patrimonio o de las ayudas a la vivienda, o algunas empresas de la posibilidad de que les devuelvan mensualmente el IVA, pero ¿a la mayoría, a los del medio, en qué nos beneficia?
Encuentro escondido por este artículo -y no lo leo claramente al menos así en diagonal en Expansión ni en Cinco Días- que los servicios suponen el 70% del diferencial de inflación con la UE. Quizá ahí esté la clave. Quizá la única fórmula pase por abaratar esos servicios. No sé qué incluyen ahí, porque esto va según convenga, pero está claro que en un país donde las concesiones se dan a cuatro amigos y siempre son los mismos, la competencia de mercado no es muy fluida y las tarifas se pactan, acabamos pagándolo todos ¿o no?
Pues hala, ya sabe este gobierno por donde empezar para acabar consiguiendo que todos notemos menos la crisis. Que se deje de amiguetes y que abra los mercados a la competencia.
Y ahora que vayan y le recalifiquen los terrenos a Fadesa…
Creo que no os he contado que me han regalado un cuenco tibetano por mi cumpleaños. Lo cierto es que no tenía ni idea de sus usos, pero aún así me puse a trabajar con él. Su sonido y su vibración me han enganchado para siempre. Soy una adicta a mi cuenco tibetano.
Si leéis este artículo entenderéis un poco más de qué hablo.
Los efectos que noto, así, de entrada, con mi pequeñísima experiencia, son que ahora recuerdo mis sueños con frecuencia, parece que con esta meditación más concentrada (el sonido ayuda) mejora mi agudeza intelectual y me siento más despejada (bueno, milagros no hace, ¿eh?).
Si me curara algunas dolencias ya sería la pera. Seguiré practicando, a ver…Y os contaré.
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