Hoy termina para mi una parte del verano y tengo la sensación de haber trabajado demasiado y de haber desaprovechado -eso quizá no es tan malo- este receso en mi habitualmente ajetreada vida.
Sobre el papel, de mi agenda, se ven dos semanas de mucho trabajo y mucho lío para poder llegar a mi viaje a las Cícladas sin demasiadas rémoras. Y la verdad que no estoy con las pilas suficientemente cargadas, que lo que me pide el cuerpo es dos semanas de playa y hacer el vago.
No podrá ser, pero intentaré un cambio de actitud que normalmente me funciona.
A ver, os cuento el proceso: me vuelvo”efectiva”. Es decir, voy a hacer todo lo que está en la agenda de la forma más rápida y eficaz pero voy a acumular todos los huecos posibles para vivir como una marquesa. En el fondo consiste en concentrarme en lo que hago, sin más, y no dejarme llevar por mi instinto natural de hacer más y más cosas si tengo más tiempo. Un poco de ir contra mi propia naturaleza hiperactiva y todo resuelto.
¡Qué bien me siento con media semana libre!!!



