Calendario

Agosto 2008
L M X J V S D
« Jul   Sep »
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728293031

Blogocampaña

Campaña contra la pornografía infantil

Creative Commons

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

El fondo de la cuestión II

No pensaba hacer segunda parte, pero estoy “así”.

Durante toda nuestra vida nos han enseñado la importancia de las formas. La educación es importantísima, gracias a ella se puede convivir sin demasiados roces. Cuántas veces habremos hablado Almudena y yo de esto y siempre llegábamos a la conclusión de que preferíamos mil defectos a la mala educación. Además, todos se pasan la vida diciéndonos qué es políticamente correcto, que forma externa hay que aparentar -hasta los que nos creemos más rebeldes protestamos según lo esperado- así que por este lado hay muchas directrices.

Pero esto no hace a una persona, sólo roza su esencia. No vale con cubrir las formas.

Y aquí, claro, volvemos al fondo de la cuestión. Son necesarias la experiencia-la curiosidad por el alma humana, las vivencias- y la reflexión dirigida, combinadas ambas, para poder formarse criterio propio. Es necesaria la sensibilidad -que bien entendida no es más que la inteligencia del amor- para que esos criterios sean hermosos, merezcan la pena. Y una vez hecho esto, hace falta ser un valiente para mirarse a uno mismo y aplicárselos.  Pero eso es lo que hay que hacer, aunque se falle.

Y no te pares a juzgarte a ti mismo,  a mirar lo que los demás han visto para saber la gravedad de lo que has hecho mal. No importa. Como dice mi tía por los cotilleos: no importan, ellos te dedican diez minutos y pasan a la siguiente, uno tiene que vivir de acuerdo a uno mismo.

Mira dentro. Mira tu corazón. Si lo que has hecho es mediocre porque te has dejado arrastrar, pídete perdón, porque tú no te mereces eso -y pídelo a quien hayas hecho daño- da un paso atrás, que no pasa nada, y sigue practicando para hacerlo mejor. Es decir, entrena, como si fuera un deporte. No es cuestión de culpas.

Y si tu corazón salta de alegría, aunque esté asustado, pues adelante. El sabrá llevarte.