El fondo de la cuestión II
No pensaba hacer segunda parte, pero estoy “así”.
Durante toda nuestra vida nos han enseñado la importancia de las formas. La educación es importantísima, gracias a ella se puede convivir sin demasiados roces. Cuántas veces habremos hablado Almudena y yo de esto y siempre llegábamos a la conclusión de que preferíamos mil defectos a la mala educación. Además, todos se pasan la vida diciéndonos qué es políticamente correcto, que forma externa hay que aparentar -hasta los que nos creemos más rebeldes protestamos según lo esperado- así que por este lado hay muchas directrices.
Pero esto no hace a una persona, sólo roza su esencia. No vale con cubrir las formas.
Y aquí, claro, volvemos al fondo de la cuestión. Son necesarias la experiencia-la curiosidad por el alma humana, las vivencias- y la reflexión dirigida, combinadas ambas, para poder formarse criterio propio. Es necesaria la sensibilidad -que bien entendida no es más que la inteligencia del amor- para que esos criterios sean hermosos, merezcan la pena. Y una vez hecho esto, hace falta ser un valiente para mirarse a uno mismo y aplicárselos. Pero eso es lo que hay que hacer, aunque se falle.
Y no te pares a juzgarte a ti mismo, a mirar lo que los demás han visto para saber la gravedad de lo que has hecho mal. No importa. Como dice mi tía por los cotilleos: no importan, ellos te dedican diez minutos y pasan a la siguiente, uno tiene que vivir de acuerdo a uno mismo.
Mira dentro. Mira tu corazón. Si lo que has hecho es mediocre porque te has dejado arrastrar, pídete perdón, porque tú no te mereces eso -y pídelo a quien hayas hecho daño- da un paso atrás, que no pasa nada, y sigue practicando para hacerlo mejor. Es decir, entrena, como si fuera un deporte. No es cuestión de culpas.
Y si tu corazón salta de alegría, aunque esté asustado, pues adelante. El sabrá llevarte.





De acuerdo, pero esa sensibilidad tiene a veces un duro precio. No es fácil convivir con alguien “sensible”
Mirar hacia nuestro corazón… ¡Claro! Pero, ¿Quién hace daño a quién? No se trata de buscar culpables sino de analizar por qué…
Yo, Amalia, y perdona por particularizar, hace tiempo que salto de alegría. Pero estoy acongojado, lleno de miedo y dudas. ¿Adelante? Puede. No es fácil ser tan valiente.
Besos, muchos besos.
Comentario por leiter — 26-08-2008 @ 14:47Pero es tan gratificante ser valiente que merece la pena equivocarse cientos de veces..¿ miedos y dudas? sin duda!!! porque, ojo el valiente no es el que nada teme porque nada conoce, sino el que aún conociendo los riesgos a los que uno se expone,( sobre todo el tan temido ” uy, esto puede hacerme daño” ) pues actua. El valor sin miedo no tiene valor alguno…
Comentario por ledicia — 26-08-2008 @ 16:40Y desde aqui quiero levantar mi copa por todos los valientes del universo, los que dia a día se sobreponen a sus miedos y dudas y dan saltos de alegria, y se suben a la barra de la vida…Hicks!! ( creo que levantado mi copa demasiado alto)
Besos
Y abundando en el comentario de Leiter…( y disculpame si parezco presuntuosa) yo que tengo cierta experiencia en esto considero que es mucho mas dificil convivir con alguien insensible que con alguien ” sensible”, así, entre comillas…por cierto ¿que signifacian las comillas en este caso?…presupongo que todos conocemos la diferencia entre sensible y sensiblero…besos
Comentario por ledicia — 26-08-2008 @ 17:22Como Ledicia pienso que el valor de verdad parte de la consciencia de los riesgos y las consecuencias de lo que se hace (sí, Almudena, nuestra famosa frase de “todo lo que se hace tiene consecuencias”).
Comentario por Amalia — 26-08-2008 @ 20:08Para mi suerte, vivo rodeada de personas que hoy son felices después de haber atravesado sus desiertos particulares. Personas que han arriesgado mucho en los cambios pero que antes de hacerlos se conocían muy bien, personas determinadas que no han mirado atrás. Muchos de mis amigos lo han hecho y merecen además de mi amor (que no está supeditado a nada, ni a esto), mi respeto y admiración por su coherencia.
Entre ellos tú misma, Ledicia, así que levanto mi copa por ti, que te lo mereces, lo sé.Muchísimas gracias.
No sabía si la posdata de la primera entrada iba por mí, siempre me sorprende (y me abochorna) que recuerdes tan bien algunos aspectos de mi manera de ver la vida y que los consideres aprovechables. Me cuesta reconocerme en esa imagen y hasta me siento un poco marisabidilla. Pero en fin, ya que el segundo post tiene mi nombre, no hay duda. Así que, lo primero, gracias.
En cuanto a lo que dices, creo que habría para escribir varios libros o para varias noches de copas y elucubraciones. Sólo comentar, así a bote pronto, que las buenas formas suelen ser señal de buen fondo. Si no, no son más que hipocresía o amaneramiento vacío.
Sobre los motivos para obrar, hay uno que considero antes que el cariño y es la justicia. Quizá lo que me da más miedo a la hora de hacer algo es ser injusta con alguien. Me parece que sabes lo que quiero decir.
Y la formación judeo-cristiana, para mí es un verdadero lastre. Es insidiosa. Una trata de quitársela de encima una y otra vez para poder enfocar las cosas con algo de ecuanimidad, pero la llevamos tan grabada a fuego en las neuronas que sale por cualquier parte y te pilla siempre desprevenida. Me gustó el libro de la Guinzburg que nos mandaste, entre otras cosas, porque en algunos momentos consigue sacudirse ese tipo de prejuicios sobre el bien y el mal.
Corto el rollo, que esto es un comentario y me estoy liando. Hablaremos. No sé cuándo ni dónde, pero hablaremos. Gracias otra vez.
P.D.- Deja de estar “así” o acabaremos todos poniéndonos espesos :-)
Comentario por Almudena — 26-08-2008 @ 21:36No seas así, si no recordara todo esto de qué me habría servido dormir tan poco tantas noches :-).
Comentario por Amalia — 26-08-2008 @ 22:00Agradezco tu comentario porque puntualizas varias cosas que estaban ahi detrás y quizá por evidentes para mi no están claras. Cuando hablábamos de la buena educación era precisamente en ese contexto que lo sitúas, como una manifestación de algo más.
Estoy totalmente de acuerdo en lo de la justicia, claro. De hecho es la primera y más importante fuente de alegría o de tristeza. Cuando hablo de esa alegría no me refiero a una simpleza sensiblera, sino a esa sensación profunda de estar conforme con la propia esencia de uno y esa esencia es lo que hay que trabajar porque sino ¿justicia en base a qué?. Y la justicia hay que aplicársela a uno mismo lo primero.
En lo de la formación cristiana, no reniego, en esto no. Pero hay “matices” y no son pequeños. Uno que he intentado sacudirme es el tema de la culpa, como puedes observar por lo que he escrito. La culpa es paralizante, no sirve a nadie y la vergüenza, tan cristiana, tampoco. Quizá un día escriba de esto ya que en esos aspectos soy más “budista”.
En fin, que hablamos porque esto daría para mucho, sí.
Es imposible que tú te pongas espesa:-). Y bienvenida al club Ginzburg, Pau está leyendo otro buenísimo, ya te contaré.
Besos
Leiter, no te entiendo. He releido tu comentario varias veces. ¿Estás contento pero asustado? ¿es eso?
Comentario por Amalia — 26-08-2008 @ 23:08En esto no se pueden dar consejos, uno mismo ha de saber.
Besos
“sensible”, dícese de aquella persona que ve aspectos existenciales al menos un milímetro más allá que el grueso grupo de personas que nos son “sensibles”, incluyendo en ese grueso grupo a los sensibleros. Ok, Ledicia?
No lo entiendo ni yo, Amalia. Contento por… ¿Ver siluetas en el Estanque de El Retiro al amanecer? Quizás sea eso. Y eso me asusta, claro, que me asusta. Me acongoja, me llena de dudas. Creo que no puedo ser más explícito.
Alguien habló por ahí arriba del lastre judeo-cristiano. Yo creo que lo que ocurre es que existen diversos factores que condicionan nuestras vidas y que no podemos sustraernos de ellos, por mucha ética, religión o convencionalismo que niegue tal evidencia. Somos seres bioquímicos, ni más ni menos. Un poco menos de aquí y un poco más de allá en las analíticas y … A hacer puñetas con la ética.
Solo sé que no sé nada, Amalia. Esto creo que también lo dijo uno que acabó probando la cicuta…
¿Se puede estar realmente contento sin estar asustado? Tal vez. Es una cuestión de madurez… Y de valentía, claro.
Necesito desconectar ya.
Besos, muchos besos.
“A quién madruga, Dios le ayuda. Pero no
Comentario por leiter — 27-08-2008 @ 0:58por mucho madrugar amanece más temprano. Y
quién bien te quiere, bien te hará sufrir…”
No sé qué decir. Lo siento si te he molestado, Leiter.
Comentario por Amalia — 27-08-2008 @ 1:10Noooooo, Amalia, para nada. Todo lo contrario, por favor.
Ya comenté que a veces se funden los plomos, nada más que eso. En todo caso, discúlpame a mí por la vehemencia de mis comentarios. Salen de lo más hondo del corazón.
Besos, muchos besos.
P.D. Sólo me molesto cuando leo que vais a preparar una mejillonada y yo aquí, con latas de chipirones en su tinta… Puafff.
Reitero lo de los besos. Os quiero.
Comentario por leiter — 27-08-2008 @ 9:03Pues una de mis especialidades-si es que tengo alguna en la cocina- son los chipirones en su tinta, pero no de lata ¿eh?. Me encantan y aún más con patas fritas en lugar de arroz. Es un poco aceitoso, lo reconozco pero esa cebollita bien pochada sobre las patatas…hummm. Un día de estos dejo la receta.
Comentario por Amalia — 27-08-2008 @ 16:40Besos, Leiter