Julia
Tengo tantas cosas que contaros antes de irme de vacaciones, tanta felicidad que transmitir, que podrÃa escribir un post tras otro: mil poesÃas de amores perfectos, mil regalos de la vida, mil risas de ella desde lejos…
Pero anoche, diez minutos antes de las doce, llegó Julia, y eso lo coloca todo después.
La imagino con la piel blanca y transparente como su madre, la cara redondita y los ojos muy abiertos y curiosos. No lo puedo remediar, mientras no tenga fotos, veo a su madre con un vestidito de cuadros y me trae a la memoria el primer dÃa que la cogà en brazos y esa imagen que tenemos, de rosa las dos, hace treinta años. Era un bebé precioso y su madre una mujer guapÃsima (y guapÃsima sigue siendo). Supongo que hoy la historia se repite.
Y, como es mi favorito, aunque también en esto me repita de cuando nació Mario, me gustarÃa dejarle el poema de Miguel Hernández:
RÃete, niño,
que te tragas la luna
cuando es preciso.Alondra de mi casa,
rÃete mucho.
Es tu risa en los ojos
la luz del mundo.
RÃete tanto
que en el alma, al oÃrte,
bata el espacio.Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Besos a todos.




cómo me alegro de haber vuelto hoy por el blog y encontrar tanta alegrÃa y belleza. qué falta hace! beijinhos.
Hola Pau, y además ya puedo decir que es preciosÃsima, que tiene una boquita perfecta y un aire de placidez enorme.
Besos
y asà con aquel mantón rosa que tu le regalaste hace 30 años a su madre, han arropado a Julia para traérsela a casa. Y asà sigue, reposada y tranquila. Gracias Amalia
Que ganas de verla! El manton rosa, lo recuerdo muy bien. Su madre tambien nacio en verano asi que aun siendo abrigoso era muy caladito.
Besos a todos