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A través de Wwwhat´s new?, me llega esta reseña de la web 123people.com. Sirve para buscar a gente en todo el mundo.
Lo he comporbado con un par de personas y busca en redes sociales, blogs, noticias,etc… me ha parecido bastante eficaz teniendo en cuenta la amplitud y dificultad de las búsquedas que le planteé.
Ya no tenéis disculpa para no localizar a viejos amigos.

He estado despistada pero, por supuesto, me sumo a esta campaña promovida por Vagón- Bar y La Huella Digital.
Comparto desde siempre la absoluta necesidad de proteger a los niños.
Cada vez soy más clásica. Me explico.
Hace años me gustaba el fútbol y vino aquella fiebre en la que uno podía hasta ser maleducado en nombre de los colores de su equipo, darle prioridad a ese deporte frente a la familia y los amigos (unos abuelos dejaron a medias la fiesta del bautizo de su nieto por ir al campo). Decidí que aquello no era lo mío. Y ahora practico algo de natación y de vela, paseo y poco más.
Después le tocó el turno a la tele- y mira que vivo en parte de ella- pero la saturación de programas de cotilleo y realities llenos de “superestrellas” de tres al cuarto acabó con mi paciencia. Ahora sólo la enciendo para ver películas en DVD, muchas más antiguas que yo y en blanco y negro.
Con los libros siempre tuve menos veleidades, quizá porque sé un poco -muy poco- que de otras cosas. Nunca se me dieron bien los “bestselleristas” nacionales ni internacionales pero tengo que reconocer que antes miraba atentamente las novedades. A mi, que me gusta el terror y la novela gótica, la poesía y el relato fantástico, la vida me demostró que en esos terrenos lo mejor es escoger a los maestros de siempre, que se arriesga mucho en este campo (y en muchos otros, claro, ¿qué decir de la novela histórica?). Así que vuelvo a Lewis, Lovercraf, Lorca o Borges sin cortarme un pelo. ¡Aún me queda tanto sin leer!
Y así podría seguir con la música, la pintura, etc.
Vamos, que me he vuelto clásica y conservadora, parece. Creo que necesito que me aconsejeis para arriesgar con más criterio.
No estoy segura de por qué se ha ido (voy a decirlo bajito no vaya a ser que me oiga y vuelva) pero lo ha hecho: no tengo insomnio.
Aún tengo muchas dudas de que esto sea para siempre. Es normal. Desde que recuerdo he tenido temporadas de insomnio: dicen que de bebé no dormía en toda la noche, recuerdo ir a ver la tele descalza a través de los cristales de la puerta del salón con seis años, leer con una linterna bajo las sábanas con ocho, con diez, con doce…Entre una época de mal dormir y otra, pasaba temporadas buenas, como ahora.
Bien es verdad que en los últimos años las cosas se pusieron más crudas y ya me hacían falta pastillas de forma bastante continuada, porque dicen los médicos que es mejor tomar pastillas que dormir tan poco (no estoy yo tan segura pero…) ¡Y eso que soy de las que no se agobian por una noche en blanco! Me pongo a imaginar historias bonitas y se me pasa bastante bien el rato.
En el fondo, aunque suene absurdo, los insomnes un poco presumimos de serlo, como si eso fuese un mérito, un poco como aquellos románticos que presumían de ser desgraciados.
Ahora, en esta racha buena, soy como las personas normales: me caigo de sueño si duermo poco la noche anterior, no puedo salir hasta tarde y no pagarlo al día siguiente y apenas puedo leer en la cama. Me volveré una aburrida, cansada y sosa, además de inculta. Si acabaré echando de menos mi insomnio… y es que uno se acostumbra a veces tanto a lo malo que deja de apreciar la salud.
No, no es para tanto. Ojalá que esta racha me dure. Tiene muchos efectos positivos: estoy más tranquila y relajada, recupero la memoria, las ganas de hacer deporte…
¿Queréis saber cómo se ha invertido una tendencia de tanto tiempo? Aún no estoy segura, pero prometo contar mi secreto cuando lo esté.
¡Cuántas veces terminamos un mail o un sms o una carta diciendo algo parecido! Yo, al menos, muchas.
Será porque muchos de mis amigos no viven cerca o, aún estándolo, no puedo verlos tanto como quisiera. Y no es que uno no sea feliz mientras, ni siquiera que notes la falta en todos los momentos-aunque la de algunos se me hace cuesta arriba- sino que, más bien, echas en falta la compañía y esas particualres características que además de hacernos diferentes unos de otros, hacen que la relación dos a dos lo sea.
Echo de menos los ánimos que siempre me das tú, el mimo, el cariño y los abrazos que recibo de él, la serenidad y claridad de ideas de ella, tu dulzura, su risa….Cada uno de vosotros tiene su espacio dentro de mi y, cuando paso demasiado tiempo sin veros, algo se queja y reclama vuestra presencia.
Ven, anda, regresa.

Poned el horizonte derecho, horizontal, y os daréis cuenta de lo escorado que va el velero. ¡Esto es navegar!!! ¡Pero qué vacaciones!
Verme ha dejado Sulfato, el corto de Abelardo Rendo con guión de Paula San Vicente, en su blog Sombras de Encelado. No os lo perdáis.
Paco Sánchez publica su columna de sábado El coraje perdido en La Voz de Galicia y en su blog Vagón-bar. Me parece espectacular. Políticamente incorrecta porque ¿a quién le interesan hoy la sobriedad y el coraje? Me encanta.
Leiter ha vuelto con su Leiter´s Blues y cada vez más nos enseña a escuchar música, especialmente clásica. Personalmente le agradezco esas secciones ya que me ayudan mucho a escoger lo que me voy comprando y me enseñan a escucharlo.
Me dice Lizard desde Croacia que ha muerto Ramiro Fonte. Estaba enfermo hace tiempo. Sentimos que un poeta y escritor de su gran calidad y personalidad nos deje tan joven. La gente que nos enseña a mirar con otros ojos no debería abandonarnos tan pronto, quizá, en realidad, no lo haga nunca. Nos queda su obra. A Pontedeume le queda otra forma de verse a sí misma a través de sus ojos tiernos. Os dejo el enlace a una de sus poesías que publicamos aquí recientemente. Os dejo un enlace a algunos poemas suyos, aunque intentaré encontrarlos en gallego para que podáis admirarlos. Lo sentimos de todo corazón por su familia y amigos.

Es un pueblo y, sobre todo, un teatro griego conocido por su sorprendente acústica. ¡Creo que su capacidad es de 10.000 personas!
Estuve por primera vez hace veinte años y volví este verano. La primera vez ya conté que llegamos en tren, barco y autobús hasta Corinto y de allí con mi griego- australiano en taxi hasta el teatro. Fue una experiencia emocionante. ¡La primera vez sorprende tanto! O al menos eso me pasó a mi, que me fascina la arquitectura.
La segunda vez, este año, atracamos en el puerto de Epidauro al mediodía y con un calor de muerte. Comimos a una sombra y nos acercamos a cogernos dos taxis para subir a ver el teatro. Y aquí viene lo emocionante de la visita: el taxista.
Aquel hombre en cuanto nos subimos al coche se propuso entrenar para ganar el rally de montaña que deben de celebrar ahí, porque otra explicación no tiene. A 130 kms por hora, adelantamientos en cambio de rasante y ya, en el colmo de la euforia, con las manos en alto gritando “greek music” y moviendo sus bracitos al ritmo. Mientras tanto, reconozco que me morí de risa…pero de risa histérica, sentada en el medio del asiento de atrás, sin cinturón, calculando mis posibilidades de no salir despedida por el cristal si aquel señor hacía algo tan normal como frenar. Pensé que en vez de morir dignamente en un temporal, me la pegaría por un tipejo loco que quería bailar musica tipo zorba. ¡Hombres! ¡Si no se hacen los gallitos por algo no les va bien! La verdad es que a la vuelta se portó muy bien -cualquiera le lleva la contraria a Ra- y hasta me cayó requetesimpático.
Epidauro, como siempre, moló y yo estaba relajadita después de la tremenda descarga de adrenalina.
La foto se la he robado a mi “patrón”. Espero que no me riña.
Esta semana, el jueves a las ocho y media para más señas, se estrena en la Casa de cultura de Santa Cruz de Ribadulla un nuevo corto de Abelardo Rendo.
En su día os pusimos el enlace a su corto “As Farolas” que resultó ser muy original. Ahí lo tenéis si no lo habéis disfrutado aún.
“Sulfato” no lo he visto, claro, pero sé de la ilusión que le ha puesto todo el equipo -actores, producción…- y, sobre todo, he leído el texto en el que se basó Abelardo y es magnífico, muy tierno. Lo escribió Paula San Vicente después de que el propio Abelardo le contase un recuerdo de su niñez y no voy a desvelar nada más…
Es difícil para muchos poder asistir físicamente, pero si hay forma de verlo en la red os lo contaremos y si Paula lee esto que nos diga dónde podemos hacernos con su relato, por favor.
Me gustan sobre todo sus colores. Las fragas se tiñen de amarillos, ocres, rojos, granates y marrones de tonalidades increíblemente hermosas. Ayer en O Caneiro -creca de As Pontes en la provincia de La Coruña- disfruté de un espectáculo de colorido, mientras se filtraba el sol entre las ramas que recortaban un cielo totalmente azul.
Me gusta ponerme calcetines de lana con botonas y salir a pasear por el campo. Y ver las setas -sólo las cojo si voy con alguien que sepa- o recoger las castañas escondidas en sus erizos verdes. Esas castañas que después de ponerlas a secar están riquísimas. Pronto empezarán los magostos. Me gustan. Con ellas celebraremos el Samain, que es el haloween de aquí.
Me gustan las chimeneas que empiezan a chisporrotear y el olor a la leña aún un poco verde. El olor a café mezclado con él. Los olores del otoño: el de un chocolate caliente.
Y en el otoño, en esas tardes tranquilas, queda la opción de escuchar música o de leer poesía al aire libre o la de bajar a la playa a comer al solete. Y si llueve, correr por el campo con unas botas de agua.
¡Qué disfrutéis de vuestro otoño!
Es una cita de Juvenal que se aplicaba no exactamente como hoy en día sino que más bien venía a significar la búsqueda del equilibrio entre el cuerpo y la mente. Y esto viene por una reflexión que hacía hace poco con Lizard.
La cosa es que uno tiene un espíritu, un alma e intenta convertirse en una persona buena. Después consideramos que tenemos una mente, un intelecto, que hay que cultivar para convertirnos en personas inteligentes y hasta, llegando un poco más allá, sabias. Pero en este perfil de personas muchas veces uno tiende a dar menos importancia al cuerpo, de alguna forma se menosprecia la, llamémosle así, “belleza”.
La cuestión está en que esa belleza no la entiendo como hoy lo hace el márketing o la moda. La belleza es un equilibrio interior, un carácter, que se refleja en un cuerpo cuidado. No se trata de perseguir ideales utópicos o de pretender aparentar lo que uno no es sino más bien al contrario: armonizar y transmitir toda esa vida interior cultivada a un cuerpo que también lo esté.
Hace tiempo que sostengo que la cultura, como tal, debe abarcar todos nuestros aspectos y el físico es uno de ellos. Sin caer en músculos o cirugías excesivas que vienen siendo muchas veces de tan mal gusto como la pedantería o la mojigatez.
¡Hala! Ya que de economía ni un comentario me dejáis, de esto opinaréis ¿no?
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