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Ayer hicimos un magosto tardío. Muchas castañas asadas, algunas con sal -sí, están buenas- vino tinto, chicharrones, café y tarta de manzana. Para adelgazar, vamos…
Hacía el frío de nieve que procede para un magosto y que hace que estar al lado del fuego de las castañas o de la chimenea sea un tremendo placer. Ni los niños querían jugar fuera.
Al final, hasta tocaron el acordeón y cantamos “yo vendo unos ojos negros”. Un tarde de reunión de amigos muy completita.
Hay quien dice que yo estaba apagada. Quizá tanto antibiótico me reste un poco de fuerza, aunque es verdad que cuando hay mucha gente, disfruto observando el “cuadro”, como desde fuera, grabando el ajetreo y las conversaciones. No sé porqué, me gusta más estar callada.
A lo mejor es sólo que no quiero distraerme, no quiero perder detalle, quiero paladear el ver a muchos de mis amigos allí, juntos, riendo. A lo mejor es que ando algo morriñosa…
No sé porqué esa noticia del mendigo que escupió a una conductora que se indignó mucho por si le podía haber contagiado algo con la saliva, me trajo esta canción de Pedro Guerra , Contamíname, a la cabeza…asociaciones mentales que tiene una porque ya sé que no es exactamente lo mismo:
Cuéntame el cuento del árbol datil
de los desiertos
de las mezquitas de tus abuelos.
Dame los ritmos de las darbukas
y los secretos
que hay en los libros que yo no leo.
Contamíname, pero no con el humo que asfixia el aire
ven, pero sí con tus ojos y con tus bailes
ven, pero no con la rabia y los malos sueños
ven, pero sí con los labios que anuncian besos.
Contamíname, mézclate conmigo,
que bajo mi rama tendrás abrigo.
Contamíname, mézclate conmigo,
que bajo mi rama tendrás abrigo…
Cuéntame el cuento de las cadenas
que te trajeron,
de los tratados y los viajeros.
Dame los ritmos de los tambores
y los voceros,
del barrio antiguo y del barrio nuevo.
Contamíname,…
Cuéntame el cuento de los que nunca
se descubrieron,
del río verde y de los boleros.
Dame los ritmos de los buzukis,
los ojos negros,
la danza inquieta del hechicero.
Contamíname, ….
Es lo que mueve a la humanidad.
Deseo de notoriedad, de poder, de riquezas,….
Deseo de ser queridos, de quererse a uno mismo, deseo en estado puro….
Deseo tu corazón caliente:
DESEO
Sólo tu corazón caliente,
Y nada más.
Mi paraíso, un campo
Sin ruiseñor
Ni liras,
Con un río discreto
Y una fuentecilla.
Sin la espuela del viento
Sobre la fronda,
Ni la estrella que quiere
Ser hoja.
Una enorme luz
Que fuera
Luciérnaga
De otra,
En un campo de
Miradas rotas.
Un reposo claro
Y allí nuestros besos,
Lunares sonoros
Del eco,
Se abrirían muy lejos.
Y tu corazón caliente,
Nada más.
Federico García Lorca
Caer en ella, dejarse arrastrar es fácil. Sobre todo cuando estás cansada, un poco enfermilla o, como ahora, ese ambiente general de “crisis” parece que lo envuelve todo como la lluvia fina y la niebla de noviembre. Todo son malas noticias y hay una sensación general de decaimiento que se pega a las conversaciones y al alma.
Pero, ¿sabéis? Me niego. Intento sacar del armario el doble de ánimo cada día y me digo que me he acomodado tanto que he dejado de valorar lo mucho que tengo. No me voy a dejar envolver por la pesadumbre porque hay mucho que hacer, mucho que mejorar, mucho que cambiar y sigo siendo una privilegiada del primer mundo. Y sé que no es fácil, porque a cada uno le duelen las suyas.
Por si se me olvida, vuelvo a ver -es un decir, porque no fui capaz- las imágenes de Chad que se publicaban en XL Semanal el domingo, hechas por Alvaro Ybarra.
Levanto la cabeza, miro más lejos y sé que estos son rachas, que pasarán. Y que, entretanto, sonreir y estar juntos- sobre todo eso, la solidaridad y la amistad- nos lo hará más llevadero. Y trabajar, siempre he confiado en trabajar. Al menos yo puedo hacerlo….
Es el título de una historia escrita por Natalia Ginzburg. Seguí la recomendación de Pau -muchas gracias- y me lo leí casi del tirón.
De nuevo Natalia Ginzburg me sacó del letargo con esta magnífica novela epistolar -un género que me gusta particularmente- en la que con trazos aparentemente breves, simples, pinta personajes completos y profundos.
¡Qué extraños somos a veces!
Anoche me fui al estreno de este documental en el marco de Cineuropa, en Santiago. Se trata del primer documental de Manuel Fernández- Valdés, aunque yo fui invitada por Fernanda del Nido. Fernanda es Tic Tac, la productora del documental.
No tenía dudas de la calidad. Conozco a Fernanda lo suficiente como para saber que cualquier cosa que salga de Tic Tac será magnífica. Es una gran profesional, trabajadora y entregada a sus proyectos. Y además una gran persona.
El documental narra el día a día de dos ancianos, un matrimonio que lleva 53 años unido, en el rural gallego. Es verdad que todos conocemos un “abuelo” así, pero la mirada de Manuel Fernández- Valdés ayuda a verlos con más nitidez, con precisión, entrando en detalles para a través de ellos narrar una vida, una actitud.
Me llamó mucho la atención la total armonía de la temática, la luz, la imagen y el ritmo en este documental. Disfruté de su lentitud, tan elocuente como el silencio.
Si tenéis ocasión de verlo, os lo recomiendo.
Con frecuencia en las últimas semanas una nueva empresa “cercana” presenta situación concursal. Hoy recibí noticia de dos y una tercera que no sé si podrá evitarla.
Hay empresas en las que no se ha sido responsable en las épocas de vacas gordas, supongo, y ahora que vienen mal dadas se echan las manos a la cabeza. Pero la palma se la llevan los bancos, porque vamos, hasta hace nada nos metían el crédito fácil hasta en la sopa y, de repente, nos han cortado el grifo y ¡hala!, arreglaos como podáis para pagarnos. Así que las empresas con poco recursos, arrastradas por los impagos de sus clientes y la dificultad de obtener créditos, acaban presentando situación concursal.
En este entorno que el Gobierno dedique 30.000 millones de euros para comprarle activos a los bancos no sé si es una buena medida, que no nos cuenten cuáles compran me parece una frescura y una majadería, sobre todo después de leer que muchos siguen teniendo unos beneficios estrambóticos para los tiempos que corren.
En fin….que siempre lo acabamos pagando los del final de la cadena y yo me harto. Al menos, que me cuenten, con todo detalle, que hacen con el dinero que manejan. Luz y taquígrafos, que dice un amigo mío.
Se me olvidó deciros que uno puede creer que está gordo y no estarlo médicamente. Para ello, os dejo un enlace para que calculéis vuestro Indice de Masa Corporal. A mi resulta que me da entre 20 y 25, así que sin problemas (médicos, que no estéticos).
También es verdad que según la constitución de cada uno, más o menos fuerte, el peso “ideal” oscila alrededor de 5 kilos arriba o abajo. No todo vale para todo el mundo.
Y, además, no es lo mismo pesar mucho por tener músculo que grasa (más de 88 cms de cintura en las mujeres y 102 en los hombres son un indicador de riesgo cardiovascular).
Pero tampoco esperéis que el deporte os adelgace. Imaginad que consumís 400 calorías en una hora de deporte muy intenso. Si os tomáis un refresco y un bocadillo pequeño ya las habéis recuperado. El secreto del deporte está en que te hace sentirte mejor y que además un cuerpo músculado consume más calorías. El deporte es lento, pero seguro. Eso sí, haced el adecuado a vuestro peso y edad. La natación siempre va bien, caminar a paso ligero también. Siempre hay que empezar por ejercicios aeróbicos y suaves.
Si yo hiciera todo esto estaría cañón. Lástima que me guste tanto escribir este blog…sentada.
No soy yo ni mucho menos una obsesa del adelgazamiento y menos aún una partidaria acérrima de las dietas, pero si se trata de estar sano y de sentirse bien con uno mismo, pues a veces reconozco que valen la pena ciertos esfuerzos.
Tengo que deciros que creo mucho más en los cambios de hábitos, que tan difíciles son, que en las dietas estrictas, a largo plazo, claro. A corto, seguramente hacer algo de dieta es necesario, porque ya se sabe: idénticos efectos, idénticos resultados.
A mi, que llevo meses intentando cambiar mi hábito de llegar tarde con escasos resultados, no creáis que me parecen fáciles los cambios que os voy a proponer. Son cambios de hábitos que hice en su día y a mi me van bien -aunque me vendría bien perder unos kilitos más-, pero cada uno con su rollo, ¿eh?
En primer lugar, debéis desayunar bien, comer normal y cenar poco y temprano. Es muy importante eso de desayunar bien. En esta comida puedes “pasarte” de calorías con pocas consecuencias en la báscula. ¡Disfruta del desayuno!
En segundo lugar, come cinco o seis veces al día. Tómate algo a media mañana, a media tarde y si has cenado temprano y ligero antes de irte a la cama. No pases hambre, no llegues tan hambriento a las comidas que para cuando te has dado cuenta ya te lo has devorado todo.
En tercer lugar, aprende qué alimentos aportan nutrientes y, aunque engorden, hay que tomarlos en menos cantidad y cuáles están fuera de tu vida si quieres adelgazar. Yo saco: refrescos con azúcar (cámbialos por zumos), alcohol del duro (mejor una cervecita que tiene vitaminas y es diurética o un vino tinto), pon sacarina en lugar de azúcar o redúcelo al mínimo, elimina caramelos, gominolas, etc
En cuarto lugar, escribe lo que comes. Haz un diario. Serás consciente de lo que “picoteas”. Aprende a saber cuántas calorías tiene esto y lo otro e irás mejorando poco a poco.
Y por último, no le digas a nadie que estás a dieta, salvo a alguien muy cercano que te motive y te apoye. El resto te dirán que para qué, que ya estás bien así…bobadas. No se lo digas.
Poco a poco, aprendiendo, sin prisa pero sin pausa.
Para mi niña, de Nena Daconte su canción favorita “Tenía tanto que darte…”:
Prometo guardarte en el fondo de mi corazón
prometo acordarme siempre de aquel raro diciembre
prometo encender en tu día especial una vela
y soplarla por ti, prometo no olvidarlo nunca.
Tenía tanto que darte tantas cosas que contarte
tenía tanto amor guardado para ti ,
tenía tanto que darte tantas cosas que contarte
tenía tanto amor guardado para ti.
Camino despacio pensando volver hacia atrás
recuerdo en la vida las cosas suceden sin más
aún pregunto que parte de tu desafino se quedó conmigo
pregunto que parte se quedó por el camino.
Tenía tanto que darte tantas cosas que contarte
tenía tanto amor guardado para ti,
tenía tanto que darte tantas cosas que contarte
tenía tanto amor guardado para ti.
Tenía tanto que a veces maldigo mi suerte
a veces la maldigo por no seguir contigo.
Tenía tanto que darte tantas cosas que contarte
tenía tanto amor guardado para ti ,
tenía tanto que darte tantas cosas que contarte
tenía tanto amor guardado para ti.
Besitos
Esta semana puede tener muchos temas de interés pero protagonistas uno: Barak Obama.
Al margen de sensacionalismos, me he quedado con dos cosas:
- Un Presidente negro en la Casa Blanca. Ya sé, es un tópico. Pero no puedo evitarlo: me emociona que las minorías ganen, me da la sensación de que no vivo en una habitación cerrada, sin esperanza de cambio. Algo puede cambiar si esto puede pasar, ¿no creéis? A mi me refuerza mi fe en el futuro.
- La reacción de McCain: ole, ole y ole. Si ambages. No ganó a medias, ni anduvo con paños calientes y ¡hasta se atrevió a alegrarse por los negros! Que visto lo que pasa en este país, me resulta de una refrescante claridad.
Pues eso, a ver si ahora, después de tan buen principio, este hombre es capaz de aprovechar la posibilidad que todos le están dando de empezar de cero, sin las rémoras de Bush, al menos las emocionales, que las económicas ya es otra cosa.
Antes de nada, pediros disculpas por lo abandonado que tengo el blog. Al mucho trabajo, las fiestas varias que después os cuento y mis achaques de salud, se sumó un factor definitivo: se me murió el portátil.
Y eso para mi es un drama. Ya hay quien dice que si me voy a apenar la mitad cuando le pase algo a él…Esas cosas no quiero ni pensarlas.
La cosa es que ahora os escribo desde uno prestado y es que no quiero dejar de contaros mis fiestas de Difuntos y Todos los Santos.
El viernes me fui de magosto. Lo típico que dices : un ratito nada más que hace mucho frío… pero las castañas, los “parrochos”, el vinito y la buena compañía hacen milagros, que os lo digo yo.
Del magosto, que se hizo en la noche de Samain o Halloween, me regalaron cuatro calabazas con velas y diez collares de zonchos (castañas cocidas con la pela y ensartadas en forma de collar, una vieja tradición de mi infancia, hoy casi perdida) para celebrar con retraso el Samain y de paso celebrar un cumpleaños. ¡Tremenda fiesta!!! Obras de teatro, bailes, cánticos,…una maravilla. La verdad es que oir tantas risas a mi alrededor me recarga las pilas aunque acabe agotada.
Y como cada 3 de noviembre, ya sabes, mi amor:
Si te miro a ti,
que salga el sol o no salga
¿qué me importa a mi?
Camarón de la Isla
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