|
|
Es curioso que una palabra tan rara signifique algo tan bonito…
Me ha dado por pensar en mis últimos años, llenos de cambios y vaivenes -quizá por el libro que me ha hecho llegar mi amigo David que hace referencia a este tema- y en las heridas que he tenido que pasar y curar. Ni las deseo, ni creo que se puedan evitar, pero sirven para aprender y, casi siempre, encierran algo positivo.
En esos procesos de curación siempre te ayuda el cariño de tu gente. Pero no todo el mundo es igual, aunque los quieras a todos. Hay personas especiales en cada momento, que nos resultan terapéuticas, que reconfortan con su presencia o que sabes que puedes contar con su comprensión, como mínimo.
Las personas “curativas” hacen cosas que casi puedes notar cómo te ayudan a cicatrizar. Como los medicamentos, dependiendo de tus heridas unas te sientan mejor que otras en cada momento.
He tenido la suerte de tener siempre cerca personas así.
Quiero dar las gracias a esas personas que me han acompañado. Afortunadamente son muchas, familia y amigos que han estado ahí cada día.
Gente maravillosa.
El sábado pasado asistí a un concierto maravilloso.
He de reconocer que no identificaba a Elliot Murphy. Lo he escuchado pero “sin saber que era él”. Así que cuando me dijo Lizard que había cogido entradas para ir no mostré el entusiasmo que supongo que él esperaba.
No sé si fue el entorno -el Teatro Jofre en Ferrol es una pequeña maravilla- o el día, pero lo cierto es que lo disfruté como uno de los mejores conciertos de mi vida.
Elliot Murphy fue generosísimo con su voz y su esfuerzo y su acompañante a la guitarra -Olivier Durand- me dejó fascinada. Si yo fuera capaz de tocar la guitarra la décima parte de bien que él no dejaría de hacerlo jamás. Es impresionante lo que puede tocar ese hombre.
Elliot Murphy nos obsequió con un tema “a capella”, con repeticiones, temas para bailar que nos levantaron de los asientos y nos hicieron saltar y, por último, con la frescura de la cercanía de alguien que no es un divo. Así que ahora tengo un CD con mi nombre firmado por él.
Una pasada. No os lo perdáis si podéis.
Os dejo un enlace a una foto de Silandeira en Flickr.
Y otro a una de mis canciones favoritas del último CD, “Ophelia
Porque “you really are”.
Ayer me quedé con la duda, después de ver el programa de TVE en el que entrevistaban al Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
No voy a valorar la calidad de sus respuestas ni a poner en evidencia sus meteduras de pata.
Sólo me pregunto: ¿es un valiente que en época de crisis se presta a que le caiga públicamente el chorreo porque cree firmemente en la honestidad del trabajo realizado hasta ahora y asume sus responsabilidades? o ¿es un tipo que confía mucho en sus cualidades mediáticas aunque detrás no haya nada y cree que los que le escuchan son menos listos y, viviendo en los mundos de yupi, cree que con cuatro bobadas todo resuelto?
Me preocupa que me haya quedado una duda tan gorda.
Una semana sin coche y un temporal que nos deja sin electricidad y teléfono durante doce horas han bastado para dejarme una extraña sensación de, de repente, haber cambiado de siglo y no saber adaptarme.
Al principio, irritación y enfado por los inconvenientes.
Después, una cierta resignación y hasta el pensamiento se va a aquellos que viven siempre en peores condiciones (la verdad es que me he acordado mucho durante el temporal de los sin techo y de la gente que vive en infraviviendas).
Más tarde, la sensación de libertad que da el no poder hacer casi nada -a sabiendas de que es transitorio- y disfrutar de jugar al Trivial o a la brisca, o de leer a la luz de las velas.
Al final de todo, dos cosas: hay que luchar por conservar este mundo en que vivimos y, sobre todo, la hermosa comprobación, una vez más, de nuestra capacidad animal para adaptarnos a los factores externos y sobreponernos a ellos.
Extrañas sensaciones.
Los días chulos y las alegrías hay que festejarlos, pero no sólo eso, hay que repetirlos. No exactamente, sino simplemente hay que guardar esos buenos sentimientos y ayudarlos a crecer y así vendrán muchos más días chulos.
Hay días que siempre guardaré en mi corazón, días en que mis sueños y mi vida fueron exactamente lo mismo, momentos mágicos que te recuerdan que existe un lado maravilloso de la vida y personas excepcionales que lo hacen posible.
No importa lo que algo dure, en realidad, hay cosas que se mueren aunque continúen en movimiento y otras que, en una tarde, te marcan para toda la vida.
Sonríe.
Me crié, crecí, con él. Literalmente y de todas las maneras posibles. Era delgado y ágil y es, y sigue siendo, muy bueno y muy guapo. Mi compañero.
Tenemos la misma edad, vivimos cerca, nuestras madres y padres son amigos, vamos juntos a la playa en verano, cuando no tengo llaves me voy a su casa…
Desde que recuerdo él acompaña mi vida y mis juegos. Nunca me gustaron las muñecas, así que nos entendíamos bien. Nos gustaba el escalextric si había que quedarse en casa porque hacía malo. Cada uno tenía su coche favorito. También estaban los fuertes de vaqueros y los hordas de indios que los atacaban (él pidió un fuerte para mi a los Reyes Magos).
Si hacía bueno, ¡a la calle! Una pelota, la bicicleta, los patines, el monopatín y nuestra imaginación. En su caso, la capacidad de imaginar trastadas nuevas era ilimitada y mi capacidad de seguirle también. No voy a contar todas nuestras gamberradas para que no me perdais el respeto, pero fueron “todas”, todas las que un par de críos inocentes pero revoltosos pueden hacer.
Soy lo que soy gracias a su compañía, a que me enseñó a tirar con escopeta, a hacer malabarismos encima de un sillín, a los castillos de arena que construimos, a nuestras expediciones de investigación…
El es mi infancia, o gran parte de ella.
A veces cómo me gustaría volver atrás… sobre todo por verte hacer gansadas corriendo a mi lado.
Cada vez que nos vemos, arrastramos con la mirada ese gesto de complicidad. Eso siempre nos va a quedar.
Incitada por Pau y Leiter, escribí mi carta a los reyes pidiendo este libro de Muriel Barbery que había visto en las pilas de best sellers sin atreverme a comprarlo.
He de decir que me lo leí en tres tirones y ya a la mitad lo estaba recomendando a todo el mundo, con esa vehemencia mía que hace que, cuando a mi me encanta algo parezca que al resto del mundo debe pasarle lo mismo.
Me gusta ese planteamiento de autodidacta de la protagonista con el que comparto muchas sensaciones, entre ellas, esa de “esconderse”, de no parecer lo que eres para que te dejen vivir en paz. Si sabré de eso…
Tengo que reconocer que el último tercio del libro y el final me gustaron algo menos, pero sin duda, merece sobradamente las horas dedicadas a leerlo.
Es así como se denomina el último espectáculo de Nova Galega de Danza. Fui a verlos actuar hace una semana más o menos y como siempre me resultó sorprendente esa mezcla de música y baile tradicional gallego con la danza contemporánea.
También como siempre, su calidad me pareció excepcional, y aunque todos lo hacen muy bien, eché de menos a alguna de las bailarinas de la primera época.
Vicente Colomer y Emma Cabañas -que cuando bailan como pareja dan una sensación de compenetración total- junto con Jaime (paisano mío) son precisos, magníficos, lo dan todo.
En general el espectáculo merece mucho la pena y sin duda la música es uno de los puntos fuertes. ¿Quién es ese hombre que canta, toca viento, percusión…? Impresionante.
PD.- No os enlazo a la web, porque sigue siendo lo que tienen más flojo:lenta, no apta para muchas configuraciones, poco actualizada…
Ayer pasaron en TVG, en un espacio de documentales a la hora de la siesta, “Flores Tristes“, un documental dirigido por Teo Manuel Abad y producido por Pórtico y Tic Tac.
Ya sabéis que confío en los criterios de Fernanda a la hora de elegir los trabajos en los que mete a Tic Tac y este documental vuelve a demostrar que lo hace fenomenal.
No dejéis de verlo si tenéis ocasión.
A mi me han quedado tres reflexiones bailando en la cabeza, que quizá den para otros post: el silencio del miedo, ese miedo que te cala hasta los huesos; cómo ha afectado la dictadura a nuestra educación y cómo debe de ser de duro que hayan matado a tu padre o a tu hermano y uno tenga que convivir con los asesinos (en persona, en estatua, en nombre de calle…).
Magnífico documental.
No he abandonado mi hábito de bloggera. Comunicarme con vosotros sigue siendo uno de mis alicientes. Pero para escribir hay que tener de qué y, después de más de tres años en los que la media de entradas por semana no creo que haya bajado de las cinco, necesitaba bajar el ritmo y recuperar temas.
Por el medio se me han cruzado propósitos de año nuevo con los que no contaba, trabajo a montones -con el que sí contaba pero es lo mismo- y “una intensa vida social” (jajaja).
Y leer, claro.
Creo que ahora ya tengo post para semanas…preparaos.
Ese es uno de esos pequeños placeres de los domingos tranquilos: una taza de café expresso, uno o dos periódicos -que no cito porque no quedan del todo bien- y cerebro y tiempo para detenerte un poco en lo que lees.
Esta mañana estaba helada pero con una luz especialmente bonita, así que predispuse a disfrutar.
Leo un suceso, qué más da cuál, en el que a un “atacado” parece que se le relaciona con temas de drogas. Y esto lo dice así un funcionario de juzgados…No me interesa especialmente el tema y pude que todo sea cierto pero me quedo perpleja de que ante una pregunta de un periodista un señor que supongo que debe tener su “secreto profesional” conteste con un “por ahí anda el asunto”. Me estremezco de pensar en la falta de ética -profesional y de todas que yo no las diferencio- con la que nos movemos y a nadie le altera…
Dejando la ética, me paso a la estética. La falta de ella, o de capacidad de comunicación, que tiene la “pobre” Ministra de Fomento. Me cae mal, para que negarlo, y su forma de envolverse sobre sí misma para atacar -como en los cómics japoneses- es irritante. No creo que lo haga peor que otros (incluidos Aguirre y Gallardón), pero ¿no podría comportarse de otra manera?
El colmo es Aznar diciendo de Obama que es un “exotismo histórico”. Esta frase no debemos olvidarla. Hay que recordar el pasado para no repetirlo, ya se sabe.
Y por acabar de mejor humor, leo una noticia que dice que Educación le ha pedido a un alumno que devuelva su beca de 150 euros porque no la ha utilizado par estudiar. Esto me trae a la memoria una historia que me contó un amigo: su hermano mayor se matriculó en una ingeniería y obtuvo una beca. Apenas empezó el curso, en las Navidades, el alumno decidió dejar los estudios. Su padre -que intentó convencerlo por todos los medios- enfadado con el chaval se fue a la Universidad a devolver la beca “porque si mi hijo no la utiliza que no quede otro sin estudiar por ello”. Creo que en la Administración no sabían qué hacer ante caso tan insólito. Sí, señor, esto es ética.
Esta es mi noche favorita de todas las del año y siempre, desde que recuerdo, lo ha sido.
Nunca he sido de pedir muchas cosas, casi siempre ”una sorpresa” -quizá porque tengo una familia de esas que siempre aciertan- me parecía más que suficiente.
Los Reyes Magos me han traido de siempre otros regalos: los más deseados y difíciles de envolver, los que puedes recordar cada día del año, los que servirían para contar a mis nietos, los que me llenan los ojos y los recuerdos…No, no, no, no os los voy a contar todos. Sólo algunos.
Hoy me han traído un hermoso paseo de comprillas y café con mi queridísimo Marcos, me han traído tu sonrisa debajo del paragüas azul que tanto te gusta, me han traído la voz de Lizard al otro lado del teléfono, cercana y cálida como si estuviera a mi lado,me han traido la noticia de que el miércoles llega Emigrante a pasar unos días, una invitación de Ledicia que se iba a regalar una tarde de deporte y relax, una cena de mamá con empanada casera, nuevas fotos de Julia,la maravillosa música de Sony Rollins…¿qué más se puede pedir? Mañana comeré el roscón de Reyes más rico del mundo. Lo compra papá en Gascón.
¡Me gusta esta noche de Reyes!
|
|