Es curioso que una palabra tan rara signifique algo tan bonito…
Me ha dado por pensar en mis últimos años, llenos de cambios y vaivenes -quizá por el libro que me ha hecho llegar mi amigo David que hace referencia a este tema- y en las heridas que he tenido que pasar y curar. Ni las deseo, ni creo que se puedan evitar, pero sirven para aprender y, casi siempre, encierran algo positivo.
En esos procesos de curación siempre te ayuda el cariño de tu gente. Pero no todo el mundo es igual, aunque los quieras a todos. Hay personas especiales en cada momento, que nos resultan terapéuticas, que reconfortan con su presencia o que sabes que puedes contar con su comprensión, como mínimo.
Las personas “curativas” hacen cosas que casi puedes notar cómo te ayudan a cicatrizar. Como los medicamentos, dependiendo de tus heridas unas te sientan mejor que otras en cada momento.
He tenido la suerte de tener siempre cerca personas así.
Quiero dar las gracias a esas personas que me han acompañado. Afortunadamente son muchas, familia y amigos que han estado ahí cada día.
Gente maravillosa.



