Ella llega y se sienta en mi casa tranquilamente, sin prisa y comenzamos una charla que ambas intuimos que se prolongará durante horas.
Ella me trae imágenes de tendencias en negocios, de diseños innovadores, experiencias de personas que hacen cosas diferentes y, sobre todo, su “why not?” siempre por delante. Una actitud serena y abierta que me encanta.
Se va y deja mi mundo con las ventanas abiertas al resto del universo. Pocas cosas mejores puede hacer una amiga por mi, además de quererme, claro.



