Es relativamente fácil estar de buen humor cuando todo va bien, cuando las cosas son sencillas, cuando el trabajo no nos agobia, cuando no nos falta el dinero para lo necesario.
Admiro profundamente a esas personas que sonríen en la adversidad, que transmiten su energía positiva aunque apenas tengan para ellas. Admiro a la gente capaz de querer su trabajo hasta la entrega, de querer a sus hijos hasta el sacrificio que supone muchas veces educarles bien, admiro el entusiasmo en todas sus formas.
Gracias a todos los bienhumorados que a diario me alegrais la vida.



