Maravillosas sensaciones
La sensación de ser comprendido, la de que te hacen justicia, la de apoyo vehemente, la de no sentirte sola frente a tus miedos -que casi siempre son más grandes que uno mismo-, la de ver que valoran tu esfuerzo, la de una sonrisa cómplice o un cansancio compartido.
Hace sólo unos días me sentí así y di gracias a mi ángel de la guarda por reservarme esos preciosos momentos.




Es verdad, momentos así te devuelven la fuerza para seguir luchando.
Es verdad, niña, pero sobre todo curan viejas heridas.
Haz ese huequito para quedar conmigo. Y tienes mucho que contarme, seguro. Aunque ahora que me he suscrito a tu blog ya te tengo controladita día a día.
Besos, guapísima