Y estos días, no sé por qué -quizá por esa pequeña fragilidad física- la poesía ha vuelto a llenar mi vida, a invadirla.
Y mientras voy en el avión recito en voz baja el poema “Hagamos un trato” de Benedetti:
Compañera,
usted sabe
que puede contar conmigo,
no hasta dos ni hasta diez
sino contar conmigo.Si algunas veces
advierte
que la miro a los ojos,
y una veta de amor
reconoce en los míos,
no alerte sus fusiles
ni piense que deliro;
a pesar de la veta,
o tal vez porque existe,
usted puede contar
conmigo.Si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo,
no piense que es flojera
igual puede contar conmigo.Pero hagamos un trato:
yo quisiera contar con usted,
es tan lindo
saber que usted existe,
uno se siente vivo;
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos,
aunque sea hasta cinco.No ya para que acuda
presurosa en mi auxilio,
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.
Y lo siento como mío.
Después cojo el libro que llevo en el bolso, Los poemas de la Locura de Hölderlin que son maravillosos, más sofisticados y tan ricos en imágenes y me dejo llevar por sus primaveras, sus veranos, me acunan sus vientos y me hacen temblar sus inviernos nevados…Me resulta imposible escoger uno.
Placenteramente me invade la poesía.



